ACTUALMENTE operando en YouTube, el blog está parado. El link a YouTube lo tienen aquí abajo. Comentarios de CDs sobre mi colección personal de hard rock/AOR, heavy, thrash, death/black metal más otras reviews y algunos reportajes. Desde Septiembre de 2019 films preferidos. Por Martín Gasa
Autor e idea: Martín Gasa
Tras haber dejado la vara muy alta con el disco anterior "The Book Of Souls" la Doncella de Hierro se embarcó en varias giras mundiales (Los vi dos veces acá y fue superlativo), se guardaron para registrar este trabajo en París en el 2019 que en realidad fue un secreto no develado. Por ende nada de lo aquí registrado tiene que ver con la pandemia. Dicho esto "Senjutsu" se pone a la par y hasta supera diría al anterior, no puedo parar de escuchar esta joya. Tipos de sesenta y pico que saben que no van a reinventar la rueda como claman algunos fans que quieren que tipos mayores toquen como en "Powerslave". ¿Se le puede pedir a un Ford Fiesta que corra como una Ferrari?. Creo que lo coherente es darnos cuenta de que Iron Maiden no nos pertenece, les pertenece a ellos y se han ganado su pedestal sin mayores concesiones radiales o comerciales. Bruce Dickinson graba con un cáncer en la lengua hace la gira en un estado sublime y leo gente que dice "Pero está muy escondido y no canta como antes". Efectivamente acá lo vas a escuchar un tanto más atrás administrando su registro pero no me gustan los fans que ejercen una crítica a un tipo que ya dió lo mejor de sí y aquí cumple. "Senjutsu" en mi edición está dividida en dos CDs con 10 temas que clockean los 82 minutos. "Ay, pero estiran los temas", "Muy Largos", "Ya aburren", "Repiten la formula" (???????). En el tema título la estrella es Nicko McBrain que se luce con una suerte de percusión casi tribal que acompaña este excelente arranque. Pero calma fundamentalistas se viene el galope y tema más breve en "Stratego". Iron Maiden en esta ocasión optó por el clima, por bajar un cambio, hay teclados que no tienen la preponderancia de "Seventh Son,..." pero están estratégicamente puestos, vas a tener múltiples introducciones con remanso, la guitarra arpegiada, pero acá todo se siente más respirable, genuino, y suena tan bien, las composiciones son excelentes. La dupla compositiva Dickinson/Smith se luce en "The Writing On The Wall", la rockeada en "Days Of Future Past" y la emoción del estribillo a pura cabalgata de "The Time Machine". ¿Que fue lo que más me gustó del disco?. ¡¡¡LOS TRES ULTIMOS TEMAS DE HARRIS!!!!. Nos habían vendido un plomo de tres temas de más de treinta minutos y "Death Of The Celts" es una excelente relectura de "The Clansman", "The Parchment" es uno de los mejores temas de este milenio, que mantiene una dinámica, la cambia, y los más de diez minutos no te sacan del asunto. Misma efectividad y al ángulo con "Hell On Earth", de nuevo estos seis maestros en lo suyo se lucen en cada minuto del mismo. No paré de escucharlo cuando lo bajé en Ruttracker lo mismo desde que lo tengo físicamente, me emociona mucho ver a Iron Maiden demostrando que siguen siendo 100% ellos y me importa un carajo, si funciona bien dejalo. Hay diversas progresiones en temas, y desde ya hay cosas que te van a sonar a otros discos. Pero no puedo parar de escucharlo, "Senjutsu" tiene mayoría de temas más tranquilos, se respira más y el foco central es el balance composición/clima. El que más me sorprendió fue Nicko McBrain que aporta cambios y ciertos condimentos que pude detectar en alguna intro. Que sigan bufando para que se tomen la máquina de tiempo y saquen "The Number Of The Beast", se pierden de degustar una gran y larga oda y excelencia Maideniana.
Tenía que bajar a arrancar mi auto para mantener la batería activa en épocas de cuarentena y me llevé un CD. Elegí este y fue una elección rara. Desde hace rato no me gustan mucho los discos en vivo dado a que fuí descubriendo como se los editaba, sobregrababa y se perdía la esencia de lo que es un show lo cual podés comprobar 100% en un pirata/bootleg. "Live After Death" como ya reseñé aquí no me parece algo sublime (La voz de Bruce a la cabeza y la diferencia entre los shows de Long Beach y Hammersmith), se redimieron en "Maiden England". Para 1993 sacan "A Real Live One" en donde abarcaban temas de 1986-1992 y sorprenden con este que abarca sólo de 1980 hasta 1984. Tenemos doce temas (BASTANTES del disco debut) grabados en la gira Europea 1992-1993 (Dinamarca, Finlandia, Italia, Alemania, Holanda, Suiza, República Checa, Francia y Rusia fueron los países afortunados en donde se sacaron las tomas). Pero en "A Real Dead One" me gusta el setlist y como suena la banda pese a que en ese momento estaban en un estado más crudo y con Janick Gers reemplazando a Adrian Smith (Lo cual siempre se notó). Así temas como "Transylvania", "Prowler", "Remember Tomorrow" suenan MUY bien hasta con la garganta de Bruce que de nuevo no estaba al 100%. Se prenden fuego en "Where Eagles Dare", "The Trooper" y en el que será uno de los mejores temas de su repertorio y nunca falta: "Hallowed Be Thy Name". Steve Harris produjo el disco y se nota, el bajo si siempre está al frenta acá imaginate. Hay un clima más guarro y no tan clínico en donde los temas tocados en cada país están genialmente empalmados para que todo parezca un solo show. Pero en el auto y tras años de no escucharlo noté por qué Adrian Smith es lo que es y Janick tiene su estilo. En determinados solos de ciertos temas se nota. Iron Maiden en vivo es una institución y este disco siempre me gustó, fue una buena idea revisitar los cuatro primeros álbumes pero en lo personal ya me cansa escuchar un tema como "Iron Maiden" si bien entiendo que es para Eddie y toda la perorata. Un buen registro que por desgracia sería el último con Bruce por un tiempo pero luego con su vuelta sacaron discos en vivo hasta un nivel casi saturante lo cual no fue una buena idea.
"Brave New World" marcó el regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith a la Doncella De Hierro. Giras por todo el mundo (En donde aquí hubo un bochorno en Velez Sarsfield cuando casi el total la gente abucheó a Dickinson en "The Trooper" por llevar una bandera harapienta de la Union Jack), seguido de un disco en vivo en Rio y varios compilados para mantener la rueda facturando llega esta danza de la muerte. Lo escuché en su momento y si leíste mi review de "Brave New World" estaba distanciado con ellos no me enganchaban. Este disco me lo ratifica hasta retomandolo para esta reseña. Menos rockero que su antecesor pero larguísimo al pedo (11 temas en 68 minutos...), los tipos cada vez se vuelcan a lo extenso, lo progresivo, lo climático pero también hay temas breves que deberían ir a tu yugular y no cumplen el objetivo. Los seis están en un nivel interpretativo descomunal pero viejo, algo falta... o se repite, los temas medio pelo e innecesarios para una banda de la jerarquía de ellos. "Wildest Dreams" y "Rainmaker" abren el disco con ese precepto pero "No More Lies" con su estribo y polenta endereza la nave. "Montsegur" es de lo mejor de la placa con Bruce a tope y la banda más furiosa. Primer disco en donde todos componen, hasta Nicko figura en un tema ("New Frontier", más relleno para lo que son ellos) y la joya del disco se llama "Paschendale", larga pero que vale cada segundo con sus experimentaciones y composición intrincada llena de climas diversos que van de las violas furiosas de Murray/Smith/Gers, tiempos medios, tiempos más acelerados). Lo mismo me pasa con "Face In The Sand" en donde me encuentro con un Maiden interesante (Nicko hasta manda dobles bombos), "Age Of Innocence" con estribillo hasta pegadizo sin ser un tema no aguerrido y el ultimo track "Journeyman" que es un remanso interesante con acusticas, teclados y Bruce cantando en rango medio. ¿El resultado?. Un poco más de la mitad de los temas me gustan mucho, el otro se da el síndrome de "Esto puede estar mejor, pongan más huevo, jueguensela más". Y desde ya en este álbum Iron Maiden planta bandera con énfasis en los temas largos, las progresiones. Una danza que aprueba pero me recuerda a un reviewer que en su momento dijo que si le sacabas 5 o 6 temas quedaba... un EP descomunal.
Hete aquí un disco "bisagra" en la carrera del quin... opa! sexteto británico. Haciendo un breve repaso Bruce se había ido entró Blaze hubo un muy buen disco y otro no tan bueno. Los fans presionaron bastante para que vuelva el Sr. Dickinson que a la postre se despachaba con discos solistas excelentes mientras Blaze se las veía jodidas en vivo sobre todo para llegar a las notas altas del esgrimista. Harris ve que la banda se va al garete y toma la decisión drástica: afuera Blaze, adentro Bruce... ¡Y Adrian Smith!. ¿Pero y Janick Gers se queda sin laburo?. No, quedó por que la idea era tener ahora tres guitarrristas y Smith pidió que si volvía quién lo reemplazó en 1990 se quedara. Recuerdo que cuando lo escuché no tenía grandes expectativas... no estaba muy metido con Iron Maiden pero lógicamente lo adquirí. "Brave New World" es un correcto regreso del Iron Maiden más querido más Gers (?). Un CD de casi 65 minutos (LARGO CHE) con diez temas, algunos cortos y otros... largos (?). "The Wicker Man", "Ghost In The Navigator" y el tema título me recordaron al Iron Maiden de "No Prayer For The Dying" pero menos apático. Viene "Blood Brothers" con su estribo emotivo y ahí empiezo a comprar ya que juegan de nuevo con elaboraciones, armonías y menos rockeo. Mi tema favorito es "Dream Of Mirrors" (Que se que no lo es de muchos) pero es largo y se pasea por distintas instancias, Bruce muy bien en la voz y todo termina en un galope que arranca en 05:49 y casi no para hasta el final de la canción. "The Nomad" se codea con guitarras que dibujan rasgeos arábigos de a ratos y los dos últimos son laaargos pero tienen cosas interesantes en cuanto a parar la pelota, elaborar, me refiero a "Out Of The Silent Planet" y especialmente "The Thin Line Between Love & Hate". Me lo puse a escuchar de nuevo después de muchos años tras el último show de Iron Maiden en Vélez y me gusta un poco más. Creo que pasa lo que en las bandas con historia, uno tiende a ver 1980-1988 y esto está bien pero no es lo mismo y hasta te da la sensación de que pudieron arriesgar más. "Brave New World" marca el comienzo del Maiden Siglo XXI bien y con énfasis en temas más largos y progresivos. Visto con el paso del tiempo lo disfruté - en su momento ni fu ni fa pero reconocía que no era mediocre - pero una gran banda siempre se reinventa cuando menos lo pensás. ¡3 violeros!. Y volvió Dickinson, con mis respetos a Blaze.
Lugar del show: Estadio José Amalfitani (Velez Sarsfield) Fecha: Sábado 12 de Octubre de 2019. Grupos Soporte: Serpentor (Argentina), The Raven Age (Inglaterra) Concurrencia: 50000 personas.
Setlist:
Parte basada en la guerra:
1) Churchill's Speech
2) Aces High
3) Where Eagles Dare
4) 2 Minutes to Midnight
5) The Clansman
6) The Trooper
Parte basada en la religión:
7) Revelations
8) For the Greater Good of God
9) The Wicker Man
10) Sign of the Cross
11) Flight of Icarus
12) Fear of the Dark Parte basada en el infierno:
13) The Number of the Beast
14) Iron Maiden
Bises:
15) The Evil That Men Do
16) Hallowed Be Thy Name
17) Run to the Hills
(Por Martín Gasa, más abajo hay una segunda review)
Toda la semana fue una rareza. Los meteorólogos pronosticaban desde tormentas, granizos y lluvias para la hora del evento. La banda el día anterior fue condecorada por una diputada en el Congreso. Desde el vamos no era un show más de Iron Maiden. En lo que a mí concierne mi reconciliación con ellos en vivo se da luego del sublime show revisionado aquí mismo de la gira "The Book Of Souls". Me había cansado de ellos y de lo que se hablaba de público abucheando banderas, vallas que se rompían, sobreventas (Que padecí en el Ferro 2008) pero Iron Maiden fue mi inicio al heavy metal en 1984 con "Acto De Locura" luego de ver el video de "El Soldado" en el programa de aire "Música Total" y ellos significan demasiado para mí como lo fue KISS en 1980 con "Dynasty". Esto no me lo debía perder pero quería verlo sin problemas climáticos en lo posible. ¿Se imaginan ver a Iron Maiden en medio de una lluvia de piedras pero que caiga desde las nubes?. Por suerte Eddie espantó todo y nada de eso pasó, llegamos con un grupo de amigos míos mientras la banda del hijo de Steve Harris The Raven Age daba un buen show con buen sonido y era respetuosamente aplaudida por un público que en el campo se comportaba bien y lo colmaba como nunca he visto. Los técnicos ponían a punto todo en el escenario pude percibir que realmente el clima que se respiraba era tranquilo con un público mayor de 40 años en el que algunos hasta trayeron a sus hijos. Pero a las 21:20 arrancó todo con Churchill hablando antes de lanzar el ataque y sus aviones atronando en las pantallas saliendo la banda prendida fuego interpretando "Aces High". Un avión de la segunda guerra mundial los acompaña arriba haciendo distintos malabares fue impresionante verlo con su tamaño y maniobras. El show se da tanto en lo sonoro como en lo visual con bastante preponderancia de esto último para lo que estabamos acostumbrados. Bruce Dickinson desata todos sus agudos con vestuario de piloto de guerra. Nicko McBrain tapado con una suerte de telón camuflado en ese momento tuvo un sonido de batería impresionante - sobre todo en sus bombos y toms - y ya se veía venir que la calidad del mismo iba a ser excelente como lo fue en el 2016. Como describí arriba el show se distribuía en tres ejes: La guerra, la religión, y el infierno. Para la primera parte conmovió escuchar "Where Eagles Dare" y la muy lúcida inclusión de un tema de la época de Blaze Bayley en donde Bruce habló en inglés antes del mismo sobre la libertad, sobre Escocia, William Wallace y el obligado film "Corazón Valiente" (¿Por algo es un hombre algo culto no?) nada más ni nada menos que "The Clansman" en donde todo el estadio explotó durante el estribillo. En cuanto a las guitarras Dave Murray y Adrian Smith siempre dando lo que uno espera de ellos, se reparten solos sincronizándose milimétricamente, Janick Gers (Guitarrista que en su momento reemplazó a Adrian Smith en 1990 pero se queda en la banda a pedido del mismo Smith cuando vuelve) está un peldaño atrás pero le dan más rol del que tenía cuando empezaron con todo este asunto de las tres guitarras. Y Harris.... por favor, emociona ver al bajista/fundador con tantos años en formol, pie en el retorno coreando cada tema. Y.... "The Trooper" con toda su furia de la mano de un Eddie gigante que batallaba contra la espada de Bruce - en donde el manejo del arma y sus movimientos eran impecables (En fin, por algo es esgrimista desde hace muchísimos años) - más el agregado para muchos inesperado de que en la parte de los solos se va al flanco derecho del escenario y agarra una bandera Argentina (Ahí ovacionaron varios) con la cual asesina a la mascota. Cabe mencionar que esto se hace en TODOS LOS PAISES con la bandera del lugar donde están tocando y no fue ninguna demagogia ni nada vinculado a borrar recuerdos del show de Enero de 2001 en el mismo estadio donde mucha gente se confundió pésimamente cuando se alzó la bandera de la Union Jack.
("¿Ahora me van a putear por qué no la hice flamear tanto?")
Todo muy escénico con Bruce arengando a Eddie haciéndole arenga de que era un "pajero" y esquivándolo por debajo para escaparse. El show se daba mucho en el escenario y ahí ya estaba más pendiente de los detalles que del sonido mismo (Que seguía diez puntos). Cambia el escenario y de decoración bélica se muta a religiosa. "Revelations", esa gema del tercer disco no tiene tanto despliegue visual pero uno de los momentos de la noche fue en un tema de "The X Factor" (Primer disco sin Dickinson desde "The Number Of The Beast"). "Sign Of The Cross" fue la perfección de inicio a final con TODO EL ESTADIO EN SILENCIO mientras los cantos gregorianos de introducción atronaban y Bruce arrancaba el tema que originalmente cantó su sustituto Blaze Bayley cruz en mano con casi más de diez minutos de variantes, solos, climas y una banda que parece no agotarse con el paso del tiempo sino TODO LO CONTRARIO. No sé si fue mi momento favorito de la noche. Vino Icaro volando con "Flight Of Icarus" y Bruce usando lanzallamas mientras contaba la historia de que quiso volar hasta el sol y sus alas se derritieron, cosa que vimos con el inflable al final del tema. "Fear Of The Dark" (INMENSA la parte artística de Dickinson con máscara y farol) es un tema muy querido por el público argentino, acaso el más coreado de la noche y dio por fin la parte religiosa. Se vino el infierno con sobre todo temas del segundo disco: "The Number Of The Beast" que volvió a atronar el Amalfitani y el obligado "Iron Maiden" con un Eddie inflable atrás que metía miedo. Yo no daba crédito a todo lo que veía. Parecía Iron Maiden sonando con toda la furia pero en plan obra teatral en tres suites en donde Dickinson al ser actor interpretó a la perfección cada rol perteneciente a el protagonista de cada tema sin dejar de deslumbrar con su voz y despliegue escénico. Y los bises con "The Evil That Men Do", la inmensa "Hallowed Be Thy Name" (Que me mata cuando entra en ese relajo para explotar luego con toda la furia hasta terminar), y la inoxidable "Run To The Hills" con sus galopes que si no te conmueven no mereces estar vivo (?). Iron Maiden volvió y demostró que son seis personas que pasan las seis décadas con un balance impresionante. Quieren hacer dos Rivers en la próxima según Bruce pero lo más importante es que de las bandas referentes ellos están en una forma excelente y por todo el mundo dan giras de altísimo nivel. Los que estuvimos el sábado en Velez no nos vamos a olvidar de esto nunca más... fue increíble. Cuantas bandas actuales deberían aprender de estos tipos. En un país en donde manda el reggaetón la Doncella de Hierro volvió a plantar bandera y superó el show de la gira de "The Book Of Souls" que ya fue demasiado. Y amenazan con volar más alto.... Párrafo aparte para los organizadores del evento, impecable haciendo ágil los accesos para todos los sectores. Cuando se hacen las cosas bien hay que mencionarlo.
Calificación: 10/10
PD: Grabé videos y los compilé. Para quién no haya ido es un buen material de referencia.
(Por Fernando Boido)
Desde hace quince años a la fecha, Iron Maiden combinó grabaciones de álbumes respetables con giras rememorando sus mejores épocas, transitando la delgada línea que separa la recreación de su pasado glorioso con vivir del mismo. Y probablemente haya salido airoso porque lo hizo con la suficiente vuelta de tuerca para que ello no ocurriese y por la demanda de generaciones de fans que no vivieron o vieron en directo eso en su momento.
El show del tour de “The Book Of Souls” que la banda ofreció en marzo del 2016 fue por lejos lo mejor que se vio por estos lares por diferentes razones, y considero que debe ser el parámetro para calificar a partir de ahora las restantes actuaciones que el grupo tenga aquí... y que parecerían ser varias por el estado demostrado en los últimos años más allá de su longevidad.
La cuestión es que Maiden empezó a fines de mayo del año pasado en Europa una gira para promocionar el lanzamiento del videojuego llamado “Legacy Of the Beast” con un espectáculo basado en diferentes actos que resumen su mundo compositivo: la literatura, la historia, la religión (con cielo e infierno incluido) y la fantasía.
Tuve la posibilidad de presenciar dos recitales en junio del 2018, y nuevamente la banda demostró que aún recurriendo a su histórico catálogo, no se repite, se reinventa permanentemente ofreciendo algo nuevo y que el paso del tiempo le fuera ajeno. Es por esas razones que hace algunos años renové mi entusiasmo con ellos luego de considerar que no tenían mucho más para dar, y no me sorprendió que esta undécima visita a Buenos Aires estuviera rodeada de una mayor expectativa a la habitual , quizás a partir del recuerdo del anterior e insuperable Vélez, al punto de haber agotado entradas como nunca antes (cierto: el estadio con 50.000 personas rebasaba por todos lados, en especial el campo) o que el establishment político y periodístico tome nota después de cuarenta años de la intelectualidad del conjunto, ya sea por la complejidad de su música como por el contenido de sus letras y temática compositiva o el alto nivel de capacidad cultural, deportiva y empresarial de Bruce Dickinson. Prueba de ello fue la distinción como “Visitantes de Honor” por la Cámara de Diputados de la Nación (en una decisión al menos curiosa y discutible, y no porque los méritos del grupo no lo merezcan o sean demasiado pocos para recibir una mención de una Institución tan bastardeada como el Congreso) o los positivos comentarios pre y pos show de diarios como Clarín y La Nación que jamás se caracterizaron por entender de que trata esto del rock (y menos del heavy metal).
Finalmente, el sábado 12 de Octubre pasado y luego de rezar todo el día para que parase la lluvia, alrededor de las 21: 20 hs. Iron Maiden pateó el tablero nuevamente de entrada con “Aces High” y un avión Spitfire de la Segunda Guerra sobrevolando el escenario con Dickinson comandado todo desde su traje de piloto. Un sonido atronador, con cuerpo y claridad, casi tan perfecto como el del show de “The Book Of Souls” y una puesta en escena deslumbrante, sin escatimar nada respecto de la que presentan en Europa y USA y tan ambiciosa como la de las eternas giras de “Powerslave” y “7th Son...” nos dieron la bienvenida al “Legacy Of The Beast Tour”.
Con un repertorio centrado en sus tres mejores álbumes (“Number...”, “Piece...” y “Powerslave”), y Nicko McBrain literalmente atrincherado en su espacio, la primera parte del recital se basó en la guerra, con clásicos como “Two Minutes To Midnight” y “The Trooper”, con la aparición de Eddie caracterizado como en la tapa del single, quien trenzándose en una lucha a espada limpia con Bruce recibe un disparo del mástil de una bandera argentina en la estrofa “He pulls the trigger and I feel the blow” aunque por suerte de pie solo se retira refunfuñando... pero los temas que arrasan son “Where Eagles Dare” y “The Clansman” con su estribillo pidiendo la libertad de Escocia coreado por toda la cancha.
Con un ambiente ardiendo y con la cara y el kit de Nicko ya visibles, la escenografía cambió a una iglesia/ castillo/ palacio con columnas, vitrales y arañas candelabros colgando de las parrillas de luces para iniciar el segundo tramo del espectáculo dedicado a la religión y la mitología.
La seguidilla fue increíble, con esa perla que es “Revelations”, “For The Greater Good Of God” (del (acaso) injustamente desapercibido “A Matter Of Life And Death”), “The Wicker Man” y probablemente el momento álgido del show: la épica “Sign Of The Cross” con sus más de diez minutos de coros gregorianos y picos metálicos, en donde para ser quisquillosos la ausencia de explosiones en la parte instrumental le restaron algo de la pomposidad escénica, pero puso en evidencia junto a “The Clansman” la revalorización del material grabado con Blaze Bayley (en especial la del genial “The X Factor”), y a mi consideración el tema estrella de la noche junto a “Flight Of Icarus”, de vuelta en el repertorio desde el “Somewhere On Tour”, con Dickinson lanzando fogonazos e Icaro desvaneciéndose por las llamaradas del sol...
Redundante es referirse a la vitalidad y despliegue de los músicos, que superan los sesenta años y el tiempo no parece hacerles mella: desde la muralla sonora que sostienen Harris- McBrain, pasando por el ataque del trío de guitarras Murray- Smith- Gers, con riffs eternos que parecen compuestos ayer hasta el descomunal despliegue de Bruce, quien esta vez a sus habituales cualidades (canto, baile, inteligencia), les agregó sus dotes de actor, personificando, gesticulando y dramatizando cada tema con sucesivos cambios de vestuario. No creo equivocarme si digo que más allá de el liderazgo de Steve Harris, las virtudes del resto de los integrantes y la historia que arrastra el grupo, nada sería igual sin el cantante, a mi juicio el miembro fundamental: su ingreso cambió la carrera de la banda y su vuelta la relanzó hasta convertirla en leyenda.
Y también hay que decir que si Maiden fue una aplanadora y las últimas presentaciones distan de parecerse a las primeras en nuestro país se debe en principio a las mejores condiciones de producción con las que se presenta (aún cuando no existen recintos adecuados para que actúe), en especial el sonido... ya no hay más vaivenes, altas y bajas estrepitosas de volumen ni ajustes durante todo el recital... pero la otra razón lisa y llana es que los músicos tocan mejor... después de cuarenta años y canciones que se parecen tocarse solas... se puede mejorar? Si, la prueba está en estos tipos que suenan más ensamblados, prolijos y menos acelerados que en aquellas actuaciones de los '90 o inicios del 2000.
En la sección final del espectáculo la combinación de temas no fue tan estricta por sus letras, continuando con “Fear Of The Dark” (emblema en este país), el escenario verdaderamente en llamas con “The Number Of The Beast” y un Eddie gigante con cuernos personificando al mal en “Iron Maiden”, momento que a esta altura sirve más como excusa para la aparición de la mascota que otra cosa.
Para el bis llegaron “The Evil That Men Do”, una tremenda versión de “Hallowed By Thy Name” y la locura del final con “Run To The Hills”, en medio de un estadio que se caía, una banda sacada y explosiones de despedida hasta la próxima.
Todavía extasiado y a varios días de un recital casi tan sublime como el anterior de “The Book Of Souls”, digo que definitivamente Iron Maiden logró lo que diez años atrás me parecía imposible: tener expectativas aún con ellos y creer que todavía tienen cuerda para rato. Y nunca más acertado el nombre de “Legacy Of The Beast ” para esta gira, puesto que reversionan su legado sin recurrir a la nostalgia manteniéndose enteros y actuales... y más grandes que nunca.
Up The Irons !!! Asi parece, cada vez más arriba...
Erase una vez un directivo de EMI que dijo "Vamos a contratar esta banda si bien estábamos mirando a otra llamada Def Leppard como opción". La banda de Steve Harris venía de intensa actividad en los pubs ingleses con algunos cambios de formación pero al ingresar Paul Di Anno (Voz) y Clive Burr (Batería, RIP) fueron encontrando un estilo más definido. Este debut fue uno de los últimos discos que escuché de ellos (Si bien los temas los conocía casi todos "en vivo") y como verán la copia que poseo el la remaster 1998 que agrega como track 2 "Sanctuaty" que no estaba en la edición original británica. Cinco jóvenes llenos de testosterona y rebeldía en el buen sentido atacan con temas que van desde instrumentales, transiciones entre momentos elaborados y cabalgatas o bien temas más simples apuntados a un hit sin serlo ("Running Free"). Steve Harris es el jefe y tras en su bajo se encolumna todo como hoy en día. Este es un gran debut y si debo elegir UN tema, me quedo con los climas y momentos de "Remember Tomorrow". Pero hay otros como "Phantom Of The Opera", "Prowler" y "Transilvannia" que te hacen hervir la sangre. Lo que debe haber sido escuchar esto en 1980 y ver en vinilo esa tremenda tapa de Eddie The Head...
Quienes siguen este blog habrán notado que en mi reseña de "Live After Death" resaltaba muchas cosas de las que me desentendía de ese disco como obra maestra. Cronológicamente hablando este registro se editó unos años después para mostrar a la banda durante dos shows en el Birmingham NEC (Inglaterra) los días 27 y 28 de Noviembre de 1988. Steve Harris había quedado un tanto disconforme con el tratamiento del VHS de "Live After Death" encaró al manager Ron Smallwood pidiendo editar y dirigir el video. Hasta acá paro y tenemos este lujo de DVDs donde está todo el VHS completito más tres bonus tracks, la puesta en escena para el show es imponente ante un estadio colmado de 12000 personas al mango. Harris pensó muy bien en poner MUCHAS cámaras dando la impresión de tenerlos tocando MUY cerca y a la vez captar las reacciones del público (GRAN punto). Y la banda estaba en un nivel superlativo - tal vez hasta "acelerada" - pero eran cinco titanes que se llevaban todo por delante. Todos los tracks del nuevo disco se lucen pero hay dos que son Maradonianos "Infinite Dreams" (En donde la gente explota) y esa obra maestra llamada "Seventh Son...". Bruce jode con un par de juguetes que le tiran (Y entre tema y tema manda palos a MTV y a Estados Unidos), todo aquí es adrenalina, joda y tus temas favoritos de Maiden más alguna sorpresa ("Still Life"). La dupla Dave Murray y Adrian Smith... que decir. Harris ya sabemos que va a hacer para bien, y Nicko además de darle a la batería es el más cómico de los cinco. Se adiciona un segundo DVD con la tercera parte del documental de la banda que va de 1986 a 1988, en donde se puede apreciar ciertos descontentos de algunos músicos pese al éxito de los discos, se añade el VHS de culto "12 Wasted Years" (Suerte de primer video documental de la banda que alterna tomas en vivo con momentos anecdóticos como ellos metiéndose a tocar en una boda polaca) y cinco videos de esa época. INFALTABLE para todo fan de la Doncella de Hierro e infinitamente superior a "Live After Death". Venid de a uno.
Segundo disco de Maiden versión noventas tras un "No Prayer For The Dying" que siendo discreto dejó más dudas que certezas entre sus fans sobretodo ya que era una versión más cruda, simple y rockera a comparación de sus discos gloriosos en la década anterior, cosa que acá se reedita pero con alguna sutil variante. Martin Birch produce el trabajo junto a Steve Harris y la portada... no me gusta y no porque no la haya dibujado Derek Riggs (Debuta Melvyn Grant). Portador de un sonido más gordo y dinámico que su antecesor, "Fear Of The Dark" es nuevamente un Maiden más focalizado en partes rockeras, coros que en temas largos, cabalgatas, guitarras gemelas, e historias épicas. En lo que no se salieron del libreto es de abrir con un tema rápido y a la yugular, pulgares arriba con "Be Quick Or Be Dead". El resto navega entre algunos temas muy interesantes ("Afraid To Shoot Strangers", "Wasting Love", el excelente tema título - un clásico que no sacan de su setlist hasta el día de hoy - que apuntan más al viejo Maiden) y otros que firmemente tienen rock añadido más intento de algo acaso... ¿Menos intrincado?. Eso me pasa con "From Here To Eternity", "Chains Of Misery", "Judas Be My Guide" y "Weekend Warrior" (Tema relleno si los hay). Nuevamente no estamos ante un mal disco pero sí ante la sensación de que tras la transición de "No Prayer..." uno percibía que Steve Harris y companía podían salir con un disco más arriesgado y agresivo. Bruce suena más focalizado y nada más e instrumentalmente están como de costumbre. Por suerte la gira de este disco representó verlos en vivo aquí en Argentina (En el estadio de Ferrocarril Oeste). No hay mucho más que agregar, es de mis discos "menos preferidos" de su discografía y no lo pongo muy seguido. Se venía una época más "oscura" para la Doncella De Hierro más entrada la década....
Una review tardía que salió gracias a una "charla por Facebook". Pensé que había escrito acerca de este controversial trabajo de Maiden pero reparé de que no lo hice o se perdió. Como para reencontrarme con la música de este disco hoy le pegué dos escuchas y el resto... lo escuché desde su lanzamiento acá en Argentina y me lo conozco bastante. Ahora sí puedo sacar algunas conclusiones tras muchísimos años de no escucharlo, en primera instancia, LEJOS está de ser un disco malo. Iron Maiden hasta 1988 vino editando trabajos de altísima calidad llegando a un pico enorme en especial con "Somewhere In Time" en 1986 o "Piece Of Mind" en 1983. Pero el guitarrista Adrian Smith se va de la banda a mediados de 1989 para continuar su carrera solista (Ya iniciada) y en ¡Siete días! Steve Harris llama a Janick Gers (Ex-White Spirit, Gillan y guitarrista del primer disco solista de Bruce Dickinson "Tattooed Millionaire" lanzado varios meses antes que este). Hay gente que le pega a este trabajo por donde puede condenándolo como "lo peor de su discografía", mismo Steve Harris ha renegado bastante de él en los años siguientes. Si bien en 1990 se editaron discos EXCELENTES de heavy metal no creo que sea esa la excusa para pedirle a la Doncella un disco 10/10, disco que en este caso no lo es para nada. Vamos a los bifes: "No Prayer For The Dying" sigue siendo Iron Maiden pero se advierte todo más simplificando (composición, duración de los temas, elementos hardrockeros). Así tenemos a "Tail Gunner" que es una mezcla de metal/hard rock pero intenso y abre la placa con total éxito y cabalgata comandada por Harris. Pero el tema que sigue es el más flojo del disco y para colmo fue electo como single: "Holy Smoke", un tema innecesario, rockerito sin calorías con Bruce gritando las letras y bastante poco inspirado. El actor/esgrimista/siguen las profesiones es un punto raro y lo noté tras tantos años de no escuchar este álbum especialmente y es dificil diagnosticar que corno le pasaba. O en los discos anteriores dejó la vara muy alta o acá se lo percibe poco focalizado: simple, gritón, hasta aburrido en ciertos momentos o queriendo sacarse los temas de encima. La seguidilla de canciones es acaso irregular, el tema título es muy bueno y retiene la tradición Maiden pero seguimos con "Public Enema Number One" y parece un tema descarte, cosa que para Iron Maiden es un tema "discreto". Vuelven a la carga con cabalgatas asesinas y furia de las que nos gustan con "Fates Warning" (Otro punto alto) y el viejo Lado B para el que tiene el vinilo se inicia con lo más "genérico" sin ser malo: "The Assassin", "Run Silent Run Deep" y el rockero "Hooks In You" (Ultima colaboración Dickinson/Smith) que son correctos a excepción del último en donde el fantasma de rockear simplón y Bruce en plan voz cambiada dejan un gusto raro. "Bring Your Daughter... To The Slaughter" es lo mismo pero... ¡Que hay aquí que cierra este disco!. Una DE LAS MEJORES COMPOSICIONES DE STEVE HARRIS, una hermosura de tema que es lo más Iron Maiden del disco sin ser extenso: la sublime "Mother Russia", por afano descarado el punto más alto que cierra el telón dejando con ganas al oyente. Expuesto todo esto parecería que "No Prayer For The Dying" es choto pero reitero que no lo es, lógicamente comparado con los discos mencionados es claramente inferior y el disco parece grabado en vivo en estudio (Martin Birch nuevamente de productor). Gers se acopló relativamente bien y los demás músicos en lo instrumental estan impecables y para variar el que se destaca es el líder de la banda. No hay más que agregar que... con los años y ya el pescado vendido se percibe que Bruce no estaba metido cien por cien en Maiden (Sic sic!) y este fue un disco de transición digno. Había comenzado una nueva década para la Doncella de Hierro en una batalla de ediciones gloriosas por parte de otras bandas salen claramente perdiendo pero tampoco estos casi cuarenta y cuatro minutos son para perdertelos.
Lista de Temas: 1. If Eternity Should Fail 2. Speed of Light 3. Children of the Damned 4. Tears of a Clown 5. The Red and the Black 6. The Trooper 7. Powerslave 8. Death or Glory 9. The Book of Souls 10. Hallowed Be Thy Name 11. Fear of the Dark 12. Iron Maiden Bis: 13. The Number of the Beast 14. Blood Brothers 15. Wasted Years
Frase del show:
"Esta es una canción acerca de civilizaciones e imperios y poder y sobre qué es lo que pasa cuando todo termina. Y los imperios ascienden y los imperios caen. Y es la gente que queda atrapada en el medio de todo eso. Ustedes son muchas veces las víctimas. Entonces, valoro estar acá en Argentina, siendo inglés, y valoro el poder llamarlos ahora mis amigos. Y no quiero más mierda. Nunca más. ¿De acuerdo?"
(Bruce Dickinson, antes del tema "The Book Of Souls")
Había una enorme expectativa para esta nueva llegada de Iron Maiden, acaso demasiada. La vara estaba muy alta: un show en Córdoba el domingo anterior, este, con Anthrax como grupo soporte y un gran disco editado a presentar a bordo del avión de la banda que recorre cada ciudad en donde se presentan. Por desgracia este último sufrió un accidente en el aeropuerto de Santiago de Chile, viéndose la agrupación en la necesidad de trasladar el equipamiento por tierra casi contrareloj para los dos compromisos. No hubo complicaciones de ningún tipo.
A las 19:40 sale Anthrax, todas las veces que los vi en vivo es lo mismo. Una banda sólida, potente, thrashera y que no falla. El núcleo compuesto por Scott Ian (Guitarra), Charlie Benante (Batería) y Frank Bello (Bajo) marcan el pulso de ese thrash machacoso con coros. Joey Belladonna tuvo una noche redonda con su voz y pese a tocar sólo ocho temas fueron a lo seguro y cumplieron nuevamente con creces de la mano de fijas como "Caught In A Mosh", "Got The Time", "Antisocial", "Medusa" y el infaltable "Wardance" que pide Ian a la mitad de "Indians". Se fueron muy aplaudidos, pero se notaba que la gente esperaba al número principal. Anthrax es para ver preferentemente de número central y en un lugar chico como el Teatro de Flores, allí muestran todo su poderío lo cual no significa que su breve show en Liniers fuera algo flojo. De hecho, fue muy bueno. El campo de Velez se estaba colmando, no paraba de entrar gente, al punto que creo que jamás lo ví así de lleno. Las plateas con buena concurrencia, estimo unas 40000 o más personas en total. A las 21:20 se apagan las luces... Ya desde el vamos Maiden se metió en el bolsillo a todos. Excelente sonido, escenografía, seis músicos afiladísimos que se percibía, disfrutaban realmente de estar dando ese show.
Hubo acaso mucha empatía entre la gente y ellos (En otros shows por motivos conocidos se había cortado de a momentos), los temas eran una sucesión de furias, cabalgatas, arpegios, acústicas, las queridas guitarras gemelas (Y por momentos triples), batería sonando con todo, si los planetas se alinearon fue esa noche. Todo era perfecto, y el vocalista/piloto de aviación/artista/esgrimista/empresario/profesor de historia y sigo toda la vida Bruce Dickinson tuvo una comunicación lúcida con el publico cantando más allá de lo humano. ¿Cómo explicar que el hombre superó un cancer que requirió postergar planes por su tratamiento agresivo de quimioterapia, llegaba a los agudos más exigentes exitosamente y más allá casi sin demostrar esfuerzo titánico?. ¿Cómo explicar que manejaba el protagonismo de un lado a otro del escenario con momentos coreográficos formidables?. Lo de el fue excluyente. Acaso los demás músicos quieren en el buen sentido de la palabra equiparar su inspiración y los lleva a tocar aún mejor. Las tres guitarras fueron claras, nítidas y precisas. Steve Harris es el bajista que conocemos, galopa el escenario, pone el pie en el retorno y ametralla nota tras nota. Hasta le cantaron el "Feliz Cumpleaños" atrasado a pedido de Bruce y se lo notó algo conmovido. Temas del nuevo disco mechados con clásicos, el mérito es que los más recientes no hicieron mermar el show sino lo contrario. Por momentos en algunos de ellos me corría la adrenalina por la espalda. El público rendido completamente a la banda, esta totalmente en llamas y dando lo mejor de sí, en una hora y cincuenta hicieron historia. Ya pasaron cinco días y creo haber visto uno de los cinco mejores shows que he presenciado en cuarenta y cuatro años de vida.
¡UP THE IRONS!
Martín Gasa
Calificación 10/10
Iron Maiden es seguramente junto a Black Sabbath la banda más grande del heavy metal. Pero sus experiencias en vivo en Argentina desde su primera visita allá por julio de 1992 tuvieron siempre un sabor agridulce, ya sea por estadios inadecuados, la bochornosa reacción del público en la exhibición de la bandera británica durante “The Trooper” en el 2001, performances a veces desprolijas del grupo y en general eternos problemas de sonido.
Sumado a que su época de gloria compositiva había pasado, mis sensaciones con el grupo no estaban divorciadas pero si alejadas acaso.
Casi sin querer, hubo un punto de quiebre durante el segundo tramo del “Somewhere Back In Time Tour” en el 2009 (donde recreaban el sensacional período 1984- 1987); en esa oportunidad también en Vélez,
Maiden puso producción, luces, sonido, puesta en escena, pirotecnia y un repertorio y desempeño formidables, lo que me llevó a exclamar que por fin había visto y oído a ese gigante que me deslumbraba en mi adolescencia cuando escuchaba sus cassettes o veía sus videos en los ’80.
En algún lado esa gran banda existía y ese show no solo saldó la deuda en vivo que el conjunto tenía en Buenos Aires sino que fue el inicio de grandes recitales posteriores como los del 2011 (presentando “The Final Frontier”) y 2013 (recreando el “7th Son Tour”).
Por eso esta vez les recalcaba a mis amigos que debíamos ir a verlos, porque “ahora Maiden en vivo garpa”. Y más aún si en esta oportunidad presentaban su último álbum, “The Book Of Souls”, el que inesperadamente mostró a la banda reinventándose a si misma y transformándose en el trabajo más aclamado en 25 años.
Ver a Maiden hoy me generaba un entusiasmo ya perdido, y pocas veces pasa que cuando hay tantas expectativas, un espectáculo las colme y supere… esta vez pasó.
Quizás por el cáncer que superó Bruce, o el suponer que no le queden muchos años más de actividad, los cierto es que Iron Maiden decidió en esta gira subir la apuesta, montar un show como en las viejas épocas (no recreándolas esta vez) y armar un arriesgado repertorio sin dejar afuera clásicos obvios como “The Trooper” o “Hallowed By Thy Name” pero incluyendo perlas olvidadas (“Children Of The Damned” y “Powerslave”) y seis temas del nuevo álbum que no solo son puntos altos del concierto sino que muestran que pueden codearse con las canciones históricas sin problemas.
Tranquilamente la banda podría sentarse en sus laureles tocando correctamente sus hits y nadie se los reprocharía.
Pero el 15 de marzo pasado Maiden subió al escenario a romperla, a no repetirse y a mostrar su mejor forma en años, para demostrar que el paso del tiempo lo revitaliza y fortalece.
Secundados por la escenografía que emula los restos de la civilización maya y una iluminación deslumbrante, un Dickinson encapuchado en medio del humo salido de un caldero hirviente entonaba la introducción de “If Eternity Should Fail”, siendo el inicio de dos horas de un show demoledor sin respiro ni cortes, donde los músicos de Maiden dieron clase de artistas en todo sentido y de cómo tocar heavy metal inoxidable.
Siguió “Speed Of Light” y la muestra que el nuevo material tiene todo lo que los viejos álbumes: equilibrio entre la melodía y la fuerza, lo intrincado y lo directo, lo rockero y lo progresivo. “Children Of The Damned” fue un golpe al pecho y una demostración de lo que ocurriría todo el concierto: una banda prendida fuego y con un sonido demoledor, macizo, metálico, y excesivamente fuerte sin perder jamás claridad y cuerpo, donde cada cambio de telón, cada lanzallamas, cada explosión y la aparición de los Eddies no hicieron más que confirmar no era una noche más de la Doncella en Argentina.
Por lejos fue LA noche.
Y el estadio literalmente temblando y las más de 45 mil personas (con un campo sobrevendido a lo largo y ancho como nunca vi) sirvieron de complemento de un momento inolvidable.
“Tears Of A Clown” y “Death Or Glory” fueron los pasajes menos brillantes de lo nuevo y en “The Trooper” tanta era la euforia y adrenalina que emanaba desde el escenario que los tenues silbidos en el ya consabido acto de la bandera británica pasaron desapercibidos (párrafo aparte: abuchear en este momento no solo demuestra mala educación e ignorancia por no saber de que trata la letra de la canción, sino hasta desconocimiento de la historia del grupo y su desenvolvimiento escénico…).
Los músicos son tipos que rondan y superan los 60 años, pero parecen haber hecho un pacto con el diablo para no envejecer : con un despliegue incansable y más jóvenes que nunca, Harris apuntalándolo todo como es habitual con su bajo al ataque y las guitarras de Adrian Smith y Dave Murray descollando, una mención merece el mediocre Janick Gers, que parece haber encontrado algo de oxígeno entre sus dos compañeros de las seis cuerdas otorgándole algo de sentido la cuestión de las tres guitarras.
Pero la sorpresa la constituyó Nicko McBrain, quien desde sus poderosos y devastadores golpes (jamás la batería de Maiden sonó como lo hizo ese martes) armó un muro sonoro a partir del cual la banda te aplanaba.
Y Bruce Dickinson… bien, lo del cantante ya es trillado y para la eternidad: se come el escenario, su despliegue físico es inagotable, canta en rangos cada vez más altos sin evidenciar esfuerzo o cansancio y encima tiene buen humor. Lleva al grupo a niveles infinitos y nada sería igual sin él… hasta se da el lujo de mostrar su inteligencia e intelectualidad prodigiosa (seguramente excesiva para el grueso del público argentino de la Doncella de Hierro) al decir de manera introductoria en “The Book Of Souls” (el tema) y como refiriéndose de alguna manera al episodio de la bandera: “Esta es una canción acerca de civilizaciones e imperios y poder, y sobre que es lo que pasa cuando todo termina. Y los imperios ascienden y caen. Y es la gente que queda atrapada en el medio de todo eso. Ustedes son muchas veces las víctimas. Entonces valoro estar acá en Argentina siendo inglés, y valoro el poder llamarlos ahora mis amigos. Y no quiero más boludeces. Nunca más. De acuerdo ?”.
Sin parates de por medio, los puntos más altos fueron una épica versión de “Powerslave” y dos bombazos como “The Red And The Black” con sus cambios y variantes y la pomposidad de “The Book Of Souls”.
Para el final el grupo dejó un puñado de clásicos (“Hallowed By Thy Name”, “Fear Of The Dark” (y su inentendible popularidad entre la audiencia argentina) y “Iron Maiden”). Hasta el bis fue novedoso con “The Number Of The Beast” (incendiaria como los fogonazos saliendo de todas partes), “Bloodbrothers” y “Wasted Years” (temazo nunca imaginado como cierre), afirmando la propuesta del grupo de negarse a funcionar con piloto automático.
El show dejó la conclusión de cuan gloria pura es Maiden encontrándose en un estado de gracia y crecimiento todavía con 40 años sobre el lomo y una voracidad de principiantes.
Y me viene a la mente la sabia frase de “nunca subestimar a una gran banda”, porque a esta altura no pensaba encontrarme tan cebado y reconciliado con el grupo por un show que sigue retumbando en mi cabeza habiéndolos visto todas las veces que tocaron en Buenos Aires.
Algunas bandas nace para ser meramente eso… otras apuestan a ser grandes y convertirse en leyendas. Iron Maiden lo logró hace rato…
“Nunca subestimar a una gran banda” decía un periodista especializado en metal de estos pagos hace casi veinticinco años. Siempre me quedó grabada su frase en especial tratándose de Iron Maiden. Soy muy fanático de su década del ochenta – fue la primera banda de HEAVY METAL que escuché - todo lo que vino después fue… diferente.... El último disco de ellos que realmente captó mi gusto fue el controvertido “The X Factor” con el también muy castigado Blaze Bayley en la voz. El retorno de Bruce Dickinson a la banda fue el resucitador crucial antes de entrar al nuevo Siglo. “Brave New World” fue otro disco bueno pero en los subsiguientes se zambulleron en su etapa más progresiva e introspectiva, con discos de más de 65 minutos plagados de intros somníferas arpegiadas, trabajos conformados por composiciones efectivas más otras no tan eficaces sin llegar al grado de mediocres y la extensión de los temas en vez de jugar a favor jugaba en contra. Con “The Book Of Souls” la sentencia del primer renglón se cumple: disco ¡doble! de casi noventa y dos minutos conformado por once temas (Seis en el CD1 y cinco en el CD2) sin desperdicio alguno y con hambre de gloria recuperada. Iron Maiden redondea un disco excelente de inicio a fin que mira de cerca – en nivel y ciertas cuestiones - a glorias como “Seventh Son…” o a mi favorito “Somewhere In Time”. ¿Qué pasó con este batacazo que han pegado?. La reciente enfermedad que padeció Bruce Dickinson – FIGURA INDISCUTIDA del disco – no ha sido determinante en nada aquí ya que el titán fue diagnosticado luego de la grabación del álbum y no antes del mismo. Me inclino a pensar que Steve Harris dejó más participación a los demás miembros en las composiciones y estos además de lucirse como en años no escuché están respaldados por temas – largos – pero con el plus de no aburrir en absoluto. Se trata de un trabajo que agrada de entrada pero requiere de varias audiciones para ser asimilado. En cuanto a lo musical sin ser una vuelta directa a los ochentas, “The Book Of Souls” es una relectura de la carrera de toda la banda (Temas a la yugular y al grano como “Death Or Glory” o el corte “Speed Of Light”) con una vuelta de tuerca con mucha más cabalgata y adrenalina de sus andanzas recientes (“If Eternity Should Fail”, “The Red And The Black” - SUBLIME -, el tema título, “When The River Runs Deep”). Pero BRUCE DICKINSON canta parado arriba del Everest y más allá arrastrando a los otros cinco para adelante. Lo del aviador/actor/siguen los rubros es DESCOLLANTE. ¡Por momentos pareciera que cantara “de más” en el buen sentido!. Conmovedor y para aplaudir de pie. Transcurre el disco con mucha pasión, cabalgatas, momentos muy vibrantes, cero embole garantido, solos como en tiempo no se escuchaban, y una banda GRANDE con todas las letras. La hora y media se va más rápido de lo que uno piensa. Hay momentos diferentes con un aire de nostalgia/solemnidad como “The Man Of Sorrows”, y una de las incógnitas era el tema de dieciocho minutos: esto no es un “The Rime Of The Ancient Mariner”, “Empire Of The Clouds” parece un soundtrack de un film en el buen sentido de la palabra pero en su segunda mitad irrumpen elementos más a la usanza de la banda. Llaman la atención algunas autoreferencias en alguna letra, riffs que recuerdan a otros anteriores, pero nada empaña a este Coloso. He notado que muchos viejos fans han recibido este disco con las misma euforia que en mi caso lo cual es dado destacar que los más sorprendidos parecen ser los que crecieron escuchando “The Number Of The Beast” y “Piece Of Mind” en su momento de edición que la nueva generación de fans aparecida sobretodo con el tan pedido retorno de Bruce. Lo mejor de Iron Maiden desde 1988 y uno de los discos del año
1980 fue un año prolífico para el Heavy Metal. Referentes como Judas Priest, Black Sabbath y Motörhead (Por mencionar tres) sacarían discos esenciales en sus carreras. Parecía una gran época para dichas bandas y lentamente para una nueva camada que tenía Gran Bretaña como cabecera de playa. Tres de ellas ya hacían algo de ruido: Angel Witch (Debo review... paciencia), Def Leppard... ¡Y Iron Maiden desde ya!. La Doncella de Hierro había lanzado su primer disco en este año tan clave. El paso siguiente era ratificar todo con un segundo lanzamiento. Previo a ello hubo un cambio de alineación: se fue el violero Dennis Straton e ingresó Adrian Smith (Ex-Urchin). Harris algo disconforme con la producción del debut llama a un productor de renombre: entra Martin Birch (Deep Purple, Whitesnake, Black Sabbath de "Heaven And Hell" entre otros) quién los ayudaría en dar brillo a sus destrezas musicales. Y esa es una de las grandes diferencias que se notan en relación con "Iron Maiden". La composición es más precisa, lo mismo ocurre con los músicos y sus ejecuciones, Birch con las perillas se encarga de enfatizar todo, Paul Di' Anno canta mejor con ese estilo que coquetea entre lo callejero y rebelde. Así salió esta placa con un título adecuado para lo creado. "Asesinos". Arranca con "The Ides Of March", una intro emotiva de tinte épico. ¿Luego?. La cólera de "Wrathchild" y "Murders In The Rue Morgue" (Basada en Edgar Allan Poe desde ya) el remanso más rockero pero sin dejar de tensar en "Another Life". Siguen sin soltarte del cuello con ese enorme instrumental titulado "Genghis Khan" (¿Subvaluado?). Las guitarras de Murray-Smith (Quién no tuvo tanta ingerencia en la composición del disco.... Harris casi monopolizaba todo en esa época) con énfasis en el trabajo de guitarras gemelas que Thin Lizzy patentó en los 70s (Llevándolo aún un tanto más allá), Clive Burr (R.I.P.) que le daba a los parches con potencia inusitada, los dedos de Harris moviéndose a toda velocidad en su bajo y un Di' Anno que grabaría su última placa en estudio con la banda dejando una performance "asesina". El tema título mezcla furia con refinamiento, lo mismo "Drifter" y hasta hay un tema más tranquilo como "Prodigal Son". Luego a girar por primera vez como acto principal para luego hacerlo junto dos grandes influencias musicales (Judas Priest en especial y shows con UFO en... una tal Long Beach Arena, también hubo una gira europea teloneando a KISS) los excesos le pasaron factura a Di' Anno quién más tarde dejaría la banda. Como fan de Iron Maiden crecí escuchando la segunda etapa y este disco fue creciendo mucho en mi estima con los años al punto que lo considero entre los mejores del quinteto. "Killers" es un punto de partida para lo que explotaría un año después, inevitable pero consecuencia de un disco brillante como este. NI HABLAR del arte de tapa que al día de hoy considero de las mejores del género.
Calculo que junto a la review de "Rust In Peace" esta será de las más "dolorosas" para el grueso de los que leen este blog. Me tomé el debido tiempo para hablar sobre este disco, el cual escuché en cassette nacional allá por 1986 y nunca me atrapó. Ni de joven ni ahora. Voy al grano: me parece el disco en vivo de heavy metal más sobrealabado del género. Eso no significa que sea malo, pero hay discos muy superiores que pocas veces se mencionan y si se lo hace con este "Live After Death". Yendo al asunto, Iron Maiden se encontraba en su momento de máxima gloria con la World Slavery Tour 84-85 (Una gira con una seguidilla de fechas acojonante si ven el booklet, más detalles de logística impresionantes) en donde tocaron casi por todo el mundo. Mismo Rock In Rio, en donde Queen debió demorar su show (Se dice) porque fue tal la adrenalina de la banda que optaron por esperar un rato más. "Live After Death" consta de trece temas grabados en cuatro noches (14 al 17 de Marzo de 1985) en la Long Beach Arena de Los Angeles, y otros grabados en el Hammersmith Odeon de Londres. Cabe mencionar que el grupo venía literalmente tocando sin parar desde Agosto de 1984... lo cual en este álbum en vivo le pasa factura a un integrante en especial. Arranca "Ace's High", las guitarras y los demás instrumentos atronan pero cuando Bruce empieza a... intentar cantar literalmente no lo logra en todo el tema y hasta se nota que se desgañita por llegar a sus más agudos sin éxito. Este tema es el más botón del disco en cuanto a la voz de Bruce, el GRAN PUNTO FLOJO. No me malinterpreten, es uno de los más destacados vocalistas del estilo pero es LOGICO que con el trajín que llevaban consigo su voz no estuviera en óptimas condiciones y queda muy evidenciado también en "Revelations", "The Number...", "Rime Of The Ancient Mariner" y otros temas. Un GRAN disco en vivo no se puede permitir esto, lo cual no quita que Dave Murray, Adrian Smith, Steve Harris y Nicko toquen prendidos fuego y el setlist sea casi perfecto. Pero ya de chico ese arranque con "Ace's High" comparandolo con la de estudio es muy defectuoso, no pretendía algo igual pero en otros temas la capea mucho mejor como en "The Trooper" (El tema del CD). Por eso los temas grabados en el Hammersmith meses antes lo encuentran mejor parado. Comparen los temas de "Piece Of Mind" que son los más abundantes y escuchen con detención su nivel vocal en "Die With Your Boots On" a comparación de esas cuatro maratónicas noches californianas.. Dicho esto por más que los instrumentos y los músicos estén en un momento hiperfiloso si la voz en Iron Maiden flaquea (Más la de un titán como Dickinson) para mí la cosa no está para el gol del campeonato. Por ende "Live After Death" es un muy buen documento de esa gira, ya que DOCUMENTA perfectamente el momento de la banda. En lo que a mí concierne, antes de este disco hay otros infinitamente superiores en el estilo. Ni hablar las perlas que se grabaron en vivo en los SETENTAS.... muchas no valorizadas como si la prensa, fans y demás valorizaron este disco histórico pero repito... muchachos no es para tanto...
Hacía rato que tenía ganas de escribir sobre Iron Maiden y ví que no había hablado de este CD. Que en realidad en mi caso fue tremendamente esperado cuando tenía 17 años... pero en cassette nacional. Venía hiper cebado con el inmenso "Somewhere In Time" ("A Tiempo en Algún Lugar" según las formidables traducciones para lo cassettes de EMI en aquellos años). ¿Sabían ustedes que el lanzamiento del disco aquí en Argentina fue muy promocionado por el sello, siendo casi en simultáneo con el internacional y con publicidades del disco en la televisión?. Pues supe gastarlo en cinta, cuando se hizo popular el formato CD obvio que lo compré. Iron Maiden había exitosamente potenciado su sonido con guitarras sintetizadas en "Somewhere In Time". Para este "Septimo Hijo De Un Septimo Hijo" se sigue una línea musical/instrumental similar pero con el agregado de algunos teclados más marcados. De hecho la gira promocional incluyó un tecladista oculto. Pero que buen trabajo de Maiden, los tipos seguían de racha, pese a que los más puritanos de esa época no les cayera tan bien la "modernización". Tenemos clásicos galopes Maidenianos en la abridora "Moonchild", "The Evil That Men Do", el larguísimo tema título, y en "The Prophecy". El sonido siempre nitido y potente, con Martin Birch tras la consola.
Mi tema favorito es "Infinite Dreams" que arranca tranquilo, mantiene medio tiempo con teclados para luego desembocar en un alarido de Dickinson seguido por un vendaval furioso de metal (Rozando el thrash), y se retorna a la estructura inicial. Nunca comprendí porqué Harris no la incluyó tanto en vivo siendo en mi gusto superior al mencionado "The Evil..." y ni hablar del single "Can I Play With Madness" (Un tema de medio pelo). Otra sorpresa está al final y es el adrenalínico "Only The Good Die Young", otra pieza que parece estar en la liga de temas gloriosos pero nunca interpretados en las tablas. Bruce Dickinson en todo el disco canta de la forma que siempre lo hace, Harris con sus escalas cabalgantes manda en todo, y las violas de Dave Murray/Adrian Smith agreden pero con un sonido más pulido tal como en el disco anterior. Y Nicko... es Nicko. "Seventh...." no toca el cielo como "Somewhere In Time" pero mantiene a Maiden en un muy buen nivel, mostrando ocho temas de correctos para arriba (Sigo sin entender lo de "Can..." y "The Evil That Men Do" es un tanto sobredimensionada por los fans) con un arte de tapa del carajo para variar, con mucha tonalidad celeste y blanca (Quién hace la review es hincha enfermo de Racing). Honestamente el anteúltimo disco de Iron Maiden que realmente me sacudió al día de la fecha. Del otro ya hablaré, es con otro cantante. El metal en los ochentas se mantenía y discos como este ayudaban a la Doncella de Hierro a estar en primera línea de la primera línea del género.
Este disco indiscutiblemente es uno de los más emblemáticos en la discografía de la Doncella (Como lo es “Back In Black” en AC/DC por citar una banda). Iron Maiden fue mi inicio al heavy metal tradicional, en mi caso por factores aleatorios este “El Número De La Bestia” no fue el primero que escuché (Si lo fueron “Piece Of Mind”, “Somewhere In Time”, “Powerslave” y “Live After Death”). Recuerdo perfectamente el día que me compré el cassette nacional de EMI: 6 de Marzo de 1988, 17 años de edad. Ese día justamente se quitaba la vida cayéndose de un edificio marplatense uno de los mejores comediantes que parió la Argentina: Alberto “El Negro” Olmedo. Luego lo adquirí en CD y hasta hace unos meses conseguí esta edición japonesa que tiene una peculiaridad que será develada posteriormente. La banda estaba a punto caramelo tras la partida del cantante original Paul Di Anno y lista para pegar un salto de calidad. El electo para el puesto es el ex Samson Bruce Dickinson cuya voz es un agudo similar a una sirena de ataque aéreo. Para aquella época era algo entre agresivo y deslumbrante. Pues les cuento que “The Number Of The Beast” no cuenta con mi gran veneración pero si mi reconocimiento como un muy buen trabajo, sobretodo por lo anteriormente expuesto. Harris y compañía pasan a otro nivel, el salto que pegan a comparación de los dos CDs anteriores es notorio (Y conste que me gusta más su disco antecesor que este, pero el estilo lo encuentran aquí). ¿Qué me pasa concretamente?. ¡Que mis temas favoritos son los que menos trascendencia tuvieron!. Abrir un disco con “Invaders” es una estocada de torero, “The Prisoner” emociona con los riffs cabalgantes y su estribillo posicionado bien arriba, “Gangland” es el antecedente más próximo de la influencia de la Doncella de Hierro en el naciente thrash metal, velocidad y furia hechas canción.
¿Y las demás canciones?. El tema título, “Run To The Hills” (Con un interesante video clip), “22 Acacia Avenue” me gustan mucho… y nada más... No llegan a VOLARME EL MATE, mo me generan esa adrenalina y epicismo que hacen hervirme la sangre cada vez que escucho “lo que a mí más me gusta” de Iron Maiden…. Pero ¡Alto! que tenemos una joya TOTAL que cierra el disco llamada “Hallowed Be Thy Name”, siete minutos rematados con un momento de éxtasis total de mitad de tema en adelante en donde la banda acelera a toda furia y las violas de Dave Murray y Adrian Smith se baten a duelo y a guitarras gemelas hasta casi el final. Y un tema que originariamente se iba a incluir en la edición normal si fue tenido en cuenta en esta edición Japonesa: me refiero a “Total Eclipse” (Por eso las demás ediciones constan de ocho temas y esta de nueve), a dientes apretados y más hard rockeado si se puede usar la expresión. Mejor carta de presentación para el enano Bruce imposible, potencia la energía y la furia de Iron Maiden. El tipo canta pero lo hace agresivo y agudo - cuasi operísticamente - marcando una escuela dentro del metal a futuro. Steve Harris como siempre un maestro en lo suyo (Gracias Pete Way de UFO por influirlo tanto), el tándem Murray/Smith se consolida y Clive Burr grabaría su último disco dejando una performance impecable. “The Number Of The Beast” muestra a Iron Maiden trepando y trepando, y acaso sea su disco “bisagra” en la discografía de la década de los ochenta. La bestia se preparaba para pegar más zarpazos, uno más furioso que otro.
Para la banda más grande que haya parido el heavy metal inglés uno no debería “matar” un lanzamiento de ellos. Pues decididamente el día llegó y lo lamento con el fan que llevo dentro, pero esta vez no puedo dejar pasar de alto lo ABURRIDO que se me hizo este CD. Igual ya hablé aquí de los que considero los mejores discos de Maiden, pero hagamos un poco de resumen histórico ultrarrápido de cómo de 1982 para 2010 llegamos a esto.
Les pido por favor que algún punto en desacuerdo o demás, hay un CBox en línea o lo comenten, ya que todas las reviews que leí han sido increíblemente buenas.
Yo a este lanzamiento lo encuentro increíblemente largo, desfocalizado, con una banda con la cabeza en otra y con un 80% de temas que parecen sobrantes de lo que quisieron hacer. Vayamos a la historia express….
Desde el primer disco Iron Maiden fue creciendo, su primer pico fue el excelente “Killers”. Se va Di Anno y entra Bruce. La banda pega un tremendo batacazo con el enano y su voz operística sonando como una sirena de alarma, logrando picos en “Piece Of Mind” y “Somewhere In Time” (Ambos discos están reseñados aquí). Sacan otro buen laburo con “Seventh Son…”. Se va Adrian Smith, y entra Janick Gers… ya era una señal de que el techo fue alcanzado. “No Prayer…” sin dudas fue el disco más flojo sin ser malo, entre los temas más rockeros y faltos de gancho, más la banda que no andaba con las pilas (Paralelismo con este lanzamiento). Si bien remontaron un poco con “Fear Of The Dark”, Bruce Dickinson pega las hurras y el mundo se paraliza. Steve Harris tenía unos reemplazos posibles de lujo, pero elige a un vocalista que no era el más indicado para la banda: Blaze Bayley. Desde el vamos el tipo se las vio jodidas, pero con el excelente “The X Factor”, sus limitaciones vocales quedaron disimuladas por las composiciones buenas, oscuras y más acordes a su registro. El pobre hombre si quedaba en posición adelantada cuando en vivo tenía que cantar cosas como “The Trooper”. A esto le siguió otro disco del montón “Virtual XI” en donde la chatura de los temas puso en evidencia más a Blaze. Los seguidores clamaban por un regreso de Bruce (Que sacaba un disco solista tras otro, uno más sublime que otro). Harris (Realmente desorientado cuando siempre fue el guía de la banda) creo yo intenta "enmendar el error" ya que la cosa explotaba por sobre todo por la enorme presión ejercida por los fans tras el disco mencionado. Tras varias situaciones posibles y negociaciones con Dickinson, despide a Blaze (Que liberado de Maiden tuvo lanzamientos solistas EXCELENTES, chequeen los discos de "Blaze" y "Blaze Bayley" por favor... en especial los dos últimos de "Blaze Bayley"), vuelve Bruce (Con Adrian Smith)… y se queda Janick Gers. El resultado es un Iron Maiden 2000 con discos muy largos y guitarras embarulladas. “Brave New World”, “Dance Of Death” y “A Matter…” marcaron un Iron Maiden predecible… introducciones acústicas largas, temas largos más las cabalgatas de siempre, pero siempre había cinco o seis temas que salvaban la cosecha. Acá a duras penas uno o dos lo hacen.
“The Final Frontier” en mi opinión es por lejos, lo peor en la carrera de la banda. Considero que en este momento Iron Maiden debió haber vuelto más al espíritu de sus discos de ocho temas derecho a tu yugular (No digo que rehagan “Piece Of Mind”) pero algo más directo sin perder ese epicismo que tanto nos emociona. Esto empieza con un batifondo infernal de casi cinco minutos que desemboca en el tema título, con estribillo que se repite con apatía total… en las violas, las composiciones…. Y Bruce!!. La misma suerte corre el malogrado single por Internet “El Dorado”. La cosa amaga mejorar un tanto en “Mother Of Mercy” (Por Bruce en especial) pero vuelven al pozo en “Coming Home”. Hay solo un tema que dignifica a la Doncella en serio y es el excelente “Isle Of Avalon”, que da la impresión de que recuerdan como pudo haber sido todo. No puedo dejar de mencionar como me embolé con los once minutos que cierran la placa: “When The Wild Wind Blows” me resultó un esfuerzo para terminar de escuchar. En lo personal tras más de veinticinco años de escucharlos, me cansé de Iron Maiden, de los temas largos, de las cabalgatas, de los discos de más de una hora, de más de doce canciones, y de Janick Gers, un tipo que no aporta nada a la banda (Salvo en vivo que hace malabares). LA DECEPCION DE ESTE 2010, me la veía venir, pero parece que no todos ven como yo a este disco. Ya el título me parece una premonición… la frontera final. No le veo arreglo con el próximo, pero nunca subestimo a una GRAN BANDA.
Recuerdo cuando fuí a comprar este lanzamiento en formato de cassete nacional al “Centro Cultural Del Disco” allá por diciembre de 1988. De decente edición para los bodrios que sacaba la industria nacional (sin las letras de los temas como de costumbre para quienes adquiríamos cassette), al menos uno podía escuchar los lanzamientos de La Doncella De Hierro decentemente gracias a que siempre vendieron muy bien en Argentina y EMI editó todo de ellos. “Somewhere In Time” es mi disco preferido de la banda (Luego viene “Piece Of Mind”), hay varios factores para destacar: lograron redondear una grabación excelente, sin fisuras, los ocho temas son excelentes y la banda llega en su punto creativo más alto sin mutar su inigualable línea musical.
Para este disco deciden incluir guitarras eléctricas sintetizadas y sofisticar la producción sin sacrificar pesadez (Merito de Martin Birch, productor histórico de la banda). La placa se abre con “Caught Somewhere In Time” creando un vendaval tremendamente épico. Tras una breve Intro (Con memorables ejecuciones de las violas) se desata el frenesí musical durante casi todo el tema sin tregua ni respiro, con un Dickinson cantando furiosamente, Dave Murray y Adrian Smith en momentos de trance con las guitarras (bien gemelas por momentos), y Harris/Mc Brain conformando la base rítmica que tanto caracteriza a esta banda.
Al terminar el tema uno queda absolutamente Knock-out. “Wasted Years” tiene un riff muy interesante acompañado del formidable bajo de Steve Harris (¿Hace falta que escriba más de él?) y baja un tanto la intensidad sin sacrificar contundencia. Posee un gran coro y se convirtió en el primer single del álbum. “Sea Of Madness” es más oscuro y retorcido que sus antecesores, por momentos las guitarras tiene leves guiños al thrash, pero a la par posee lindos pasajes melódicos amalgamados con las cabalgatas de Nicko McBrain en la batería.
En el bridge nuevamente hay grandes coros acompañados en este caso por una viola sintetizada, de la furia inicial a mitad de tema hay un interludio con una línea de bajo sumamente interesante. Acaso el punto más alto del disco sea “Heaven Can Wait”, luego de su introducción elaborada en donde se entrecruza el bajo con punteos de viola, se desata toda la furia épica con un riff 100% maideniano.
Un chorus inolvidable en donde Bruce parece tocar el cielo junto a Murray y Smith. Duelos, más batallas entre los violeros, solos inolvidables, el bajo abriendose paso sin quedarse atrás (¿Alguna vez lo estuvo en Maiden?), en un momento el tema experimenta un cambio de interpretación cuando Bruce empieza a entonar “Take my hand.... I’ll take you to the promised land...” hasta subir su registro al máximo haciendo que al oyente se le ponga la piel de gallina, pegando el tiro de gracia con un coro inolvidable y un nuevo dueto de violas y la furia hecha música maravillosa. El resto de los temas sigue con estos preceptos: violas inolvidables con duelos, gemelas a lo Thin Lizzy, solos sublimes, sonido más “depurado”, coros majestuosos, baterías épicas, Dickinson a tope (realmente excelente y de lo mejor del disco), bajo aplastante de Harris (Para variar), temas de más de seis minutos de duración. “The Loneliness Of A Long Distance Runner” es uno de los más apasionantes, furibundo, intenso y con toda la adrenalina. Las violas crean duelos memorables y descargas de alto voltaje. La performance de Dickinson raya con la furia. “Stranger In A Strange Land” tiene un clima muy logrado y fue el segundo single del álbum, el tema es el más “moderno” de toda la placa (Sin ser comercial).
“Deja Vu” zafa, es el tema más “flojo” sin ser para nada material de descarte. El disco se cierra con el impresionante “Alexander The Great”. Luego de una introducción sumamente lograda (Con Nicko haciendo redoblantes como si se estuviera por desatar una batalla) en donde Bruce deja la garganta y el alma con una interpretación fulminante rememorando al mencionado Magno y a Macedonia. Un gran disco de la Doncella.
Este disco lo escuché luego de “Piece Of Mind” y “Somewhere In Time”. Tenía 14 años y me encontraba de vacaciones por Mar Del Plata, estaba pelotudeando por la peatonal San Martín junto a un amigo y se me ocurrió comprar el cassette nacional en una disquería muy grande que había por allí. En los 90 me lo compré en CD. “Powerslave” me pareció siempre un disco más acelerado, pesado y “directo” que su antecesor. Abren al mango con el aceleradísimo “Aces High” (Acaso uno de los temás más “rápidos” de toda la historia de Maiden), con Bruce Dickinson a toda furia dando catedra vocal y esa intro con las violas gemelas de Murray y Smith que re aparecen en partes del tema. “Two Minutes To Midnight” posee un riff de arranque asesino y un estribillo muy épico manteniendo ese sonido premeditadamente más crudo sin ser algo no elaborado. De estos dos primeros temas se filmaron sendos video clips. Sigue la placa de la mano de un excelente instrumental “Losfer Words (Big ‘Orra)” en donde las violas gemelas puntean, se baten a duelo, y como siempre Steve Harris y su bajo apuntalan toda la música. Uno de mis temas favoritos de todo el álbum es “Flash Of The Blade” con Bruce nuevamente a tope en el estribillo y lleno de una atmósfera oscura e intrincada. Siguen los temazos con “The Duelists” (Que cerraba el lado A del cassette), repitiendo exitosamente la receta: guitarras vibrantes y épicas, buenos estribillos, Dickinson mandando un agudo mejor que otro, y secciones instrumentales de Murray/Smith muy logradas. El viejo lado B se abría con el velocísimo “Back In The Village” (Escuchandolo uno puede comprender porque el 98% de las bandas de thrash citan a Maiden como influencia), a toda furia, intensidad, más duelos, solos, bajo galopante, Nicko McBrain con su forma de tocar característica pero ideal para la banda. Se cierra el disco con dos temazos larguísimos, el que le da titulo al álbum (Otro momento muy oscuro) que alterna ritmos “de galope” con momentos más calmos, y el brillante “Rime Of The Ancient Mariner” lleno de climas diversos que van desde la cabalgata 100% Maiden a aceleres, a mitad de tema tiene un interludio tenebrosísimo con el bajo de Harris y las violas. No es mi disco favorito de la banda, pero Maiden tiene demasiados discos excelentes como para dejar de hablar de éste. “Powerslave” desembocaría en la “World Slavery Tour”, gira que los pasearía por todo el mundo (Tocaron en Rock In Rio junto a Queen) y los catapultaría al éxito y reconocimiento masivo definitivo. Luego vendría ese disco en vivo registrado en esa gira (Long Beach Arena y Hammersmith Odeon)... “Live After Death”.