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jueves, 9 de junio de 2016

BLACK SABBATH "Heaven And Hell" (1980, Heavy Metal)


1980. Uno de los años más recordados en la historia del heavy metal por la riqueza de sus lanzamientos. Por sobretodo bandas nuevas (Iron Maiden) y otras que venían en ascenso (Motörhead, Judas Priest, AC/DC y muchas más) ese período fue fundamental. En el caso de Black Sabbath este disco va más allá de eso. Ozzy Osbourne había dejado la banda y es reclutado el ex-Elf/Rainbow Ronnie James Dio (RIP) en su lugar. Un vocalista con mucho más caudal y canto que su antecesor. Convocan a Martin Birch para producir (Luego se haría famoso con Iron Maiden pero ya había trabajado con Whitesnake, Deep Purple, Fleetwood Mac, Wishbone Ash y Rainbow). Otro que casi más se va es Geezer Butler pero vuelve a tiempo. Empezar una placa con "Neon Knights" es tocar el cielo con las manos, el tema tiene un ritmo que te atrapa sumado a la densidad de viola de Iommi y Dio a tope de sus posibilidades (El estribillo...). Luego de él todo va a ser imposible de superar, así lo creo yo, pero el "Lado A" es más atractivo: el tema título y su impronta épica, el bajo marcando el pulso a los demás músicos en "Lady Evil", el sentimiento de "Children Of The Sea". No es que el "Lado B" sea malo pero no llega a las alturas de los primeros cuatro temas si bien "Wishing Well" retoma la parte más rítmica y "Die Young" la más emotiva nuevamente. Pero lo que hace de "Heaven And Hell" un disco emblema en la historia del metal son los MUSICOS. Los cuatro están en un pico de ejecución, composición e inspiración altísimo y Dio ratifica lo que hizo en Rainbow, "Banda que entro la potencio". El mencionado Birch se manda una producción perfecta. Comenzaba un nuevo ciclo de Black Sabbath, menos denso y crudo pero sin dudas más musical y épico.

Calificación: 8.5/10

domingo, 14 de julio de 2013

BLACK SABBATH "13" (2013, Los más influyentes del heavy metal entre otros estilos)


En mi review anterior les comuniqué que no "valoraré" más trabajos de 1 a 10. Para esta review les comunico que será una conjunción de factores sin analizar a fondo el disco concentrándome en otros flancos interesantes que comparto con ustedes. Escucho heavy metal desde hace muchos años, cuando estaba en mi adolescencia básicamente escuchaba Maiden, Twisted Sister, Judas Priest, Metallica, Megadeth, Slayer que ya empezaban a dar que hablar. Pero NADA de Black Sabbath. Mi primera aproximación fue un día de esos que frecuentaba las cuevas de Galería Corrientes Angosta. Uno de los disqueros me dice "¿Escuchaste Black Sabbath?" y me pone el vinilo de "Seventh Star". En ese momento no me despertó mayor interés, aunque tienen la review por acá (Sorprendanse... me encanta), pero lo considero un solista de Tony Iommi rodeado de músicos impresionantes (Glenn Hughes, Eric Singer) con una onda más hard rockera que le queda genial. En otro orden, para quienes recuerden lo que era la cadena de disquerías Musimundo en la década de los noventas (En todos sus aspectos), uno llegaba y revolvía todo tipo de ediciones, la oferta más la importación de CDs - en la cual esta empresa tuvo su aprovechamiento de oportunidad, uno tenía que rogar para ser atendido por un empleado (Entren hoy a uno y se les tiran cinco encima), y  hasta se tenía que hacer colas de varios minutos para pagar lo adquirido. ... fue entrada la década que Musimundo decide traer cassettes importados de todo tipo (Años después la cadena Tower Records copiaría esa política). Y entre ellos pobló estantes con ediciones Black Sabbath lanzadas por Castle Records: de horrenda calidad, nula información y pobrísimas. Como si las hubieran mandado de descarte. Ahí si aproveché y me hice de todos los que ví (Años después al estar más informado sobre la banda descubrí que "los otros dos" no estaban disponibles en esa camada). Quedé muy enganchado en especial con el debut y el tercer disco. Así y todo no me considero un gran fan de Black Sabbath. Si un gran admirador de sus discos, reconocedor de que efectivamente han sido cruciales en lo que a "influencias" concierne. Hoy en día es habitual leer millones de músicos y fans que "Crecieron con Sabbath...", "Fundaron todo....", "Cada riff lo crearon ellos...", "Influyeron a todos..." y tanto frases sinceras como otras que considero "políticamente correctas" por parte de ciertos oyentes. No es el caso hablar de ello aquí. Asimismo hay que remarcar que en los 90s se produce musicalmente un repesque del sonido Sabbath por parte de MUCHAS bandas en distintos subestilos del metal y hasta creando unos nuevos. Considero que el brillante tributo "Nativity In Black" efectivamente muestra el gran abanico de bandas que la Bruja Negra ha influído. Hoy es casi "cool" decir que sos fan de Black Sabbath, que tenés todo, son los capos, seguramente te compraste un vinilo, pero mi caso no fue ese. Fui completando toda su discografía en CD hasta "Dehumanizer", amo la época de Dio (RIP), la de Gillan, y los ocho discos primeros en los que Ozzy tenía MÍSTICA.

Hechas las aclaraciones del caso y tras 10000 amagues de reunión, grabar un nuevo álbum, desgraciadamente muere Dio cuando Black Sabbath parecía quedarse en la banda Heaven & Hell y por enésima vez Ozzy y Iommi se juntan. Todos teníamos diferentes expectativas de lo que podía salir, en mi caso tuve una marcada indiferencia. Me meto mis palabras en el orto. De la mano de un productor que sabe calar en la esencia de las bandas (Rick Rubin), "13" me emociona. Escuchar a un Iommi disparar riffs como el de "Loner", "Age Of Reason" y saber que batalla contra un maldito c*ncer, me emociona. Geezer Butler siempre fue el ancla de la banda con su bajo macizo y serpenteante, acá lo tenés intacto. Y Ozzy... que mierda quieren que les diga, lo noto muy focalizado en este laburo y sus voces son buenas. Puedo sentir que se tomó en serio este "13". No está Bill Ward, si Brad Wilk y se nota. Pero no hay que hacer gataflorismos con una banda que muy seguramente cierre su nutrida y gloriosa carrera con este trabajo (Hasta se dan el lujo en el final de "Dear Father" de casi llevarte al INICIO DEL DISCO "BLACK SABBATH"). Mejor cierre imposible. Ocho temas sólidos, emotivos, inspirados y tres buenos bonus tracks en la edición que poseo. No me esperaba un disco así. Nada más. Como decía un periodista del medio "Nunca subestimes a una GRAN banda".

domingo, 24 de junio de 2012

BLACK SABBATH "Heaven And Hell" (1980, Heavy Metal)


(Por Fernando Boido)

Black Sabbath siempre fue una banda muy difícil de entender, no apta para novatos y oídos vírgenes. Creadores del heavy metal a partir de sus riffs mastodónicos, climas tenebrosos y retorcidos, densos acordes y viajes lisérgicos, lo suyo fue y sigue siendo único. De los tres estandartes del metal británico (junto a Zeppelin y Purple) fueron los más defenestrados y menospreciados a nivel musical… seguramente consecuencia de la ignorancia. Sabbath es gloria pura en toda su esplendorosa etapa de los ’70 con Ozzy Osbourne (ocho álbumes históricos e irrepetibles), pero a fines de esa década era un grupo que venía cuesta abajo y arrasado en su última gira con Osbourne por el acto soporte: Van Halen. Su música sonaba desvencijada y vieja en el umbral de los ’80. Pero Tony Iommi tenía un as en la manga para recuperar al grupo: contrató a una de las voces sino la máxima e histórica voz del heavy metal, Ronnie Dio, un pequeño neoyorkino descendiente de italianos, lleno de talento y magia y que venía de hacer capote en el Rainbow de Ritchie Blackmore. Dio lo tenía todo: afinación inigualable, un tono enérgico y cristalino que se transformaba en susurro cuando el clima lo requería y un caudal que iba desde el aullido más desgarrador hasta el grito aguerrido de guerra, sentando bases en cuanto a técnica y forma de cantar hard rock y confirmando la premisa que grupo por el que pasara lo elevaba a otro nivel. Pero Ronnie no solo le otorgó a Sabbath calidad vocal, sino un vuelo compositivo tan importante como el que la banda tenía con Ozzy y más aún: musicalidad, lírica y melodía de la que la formación original carecía, además de sus habilidades como escritor para compartir las letras junto a Iommi y el bajista Terence “Geezer” Butler, responsables de las mismas hasta ese momento. Y ello sin sacrificar el lado oscuro y opresivo que los caracterizaba, lo que potenció a los restantes miembros para crear en conjunto un álbum revolucionario en la historia del metal y que revitalizó la alicaída carrera del cuarteto. En síntesis, particularmente creo que “Heaven And Hell” es el mejor trabajo de 1980, un año plagado de ediciones históricas como “Iron Maiden”, “Permanent Waves”, “Back In Black”, “British Steel”, “Ace Of Spades”, “Wheels Of Steel” y más, lo que acrecienta su valía; y la salida de él coincidió con el advenimiento del movimiento metálico más importante de Gran Bretaña, la “NWOBHM”, no solo acoplando a la banda al mismo, sino haciéndola líder de una escena de conjuntos emergentes y no hablamos de nombres menores: Maiden, Diamond Head, Angel Witch, Saxon y otros. Producido por Martin Birch a instancias de Dio (un veterano detrás de la consola que hasta esos años trabajó con Jeff Beck, Faces, Fleetwood Mac, Whitesnake y obviamente Deep Purple y Rainbow), el álbum abarca todos los climas posibles a través de ocho temas de antología, en los que ni casualmente se vislumbran momentos flojos, monótonos o de relleno, y en donde de entrada la placa deja a en claro su mayor mérito: convertir a Sabbath en otra banda, musicalmente más accesible pero sin resignar sus raíces con un material muy distinto al que los había hecho famosos pero que paradójicamente podía convivir y entremezclarse equilibradamente con él. 


La apertura con “Neon Knights” no puede ser más intensa, con una marcha imparable en los riffs de Iommi… un tema directo, a la yugular y Dio brillando en el estribillo en el que se pone de manifiesto sus historias de fantasías al cantar “círculos y anillos, dragones y reyes, gastando hechizos y embrujos” lo transforman en un nuevo himno. “Children Of The Sea” es otro diamante en bruto, con su introducción nostálgica y su posterior explosión pesada y melódica, con el vozarrón de Ronnie llenando cada espacio. “Lady Evil” va al frente a partir de una base dura y consistente y “Wishing Well” sea quizás la canción más comercial del álbum con Dio dándole agilidad a su tono, y según sus palabras “felicidad, es un tema más feliz que el resto”. “Die Young” por el contrario es enérgico, y combina la oscuridad de sus guitarras con un estribillo que se contrapone dramáticamente a partir de la sensibilidad de Ronnie para cantarlo, mientras que “Walk Away” no baja la intensidad y va como piña. “Lonely Is The Word” es seguramente el momento más calmo y nostálgico aunque no menos pesado y en el que Dio pasa por todos sus matices vocales; y para el final, el tema que da título al álbum, convertido en una pieza épica junto a “Children Of The Sea” y “Die Young”: “Heaven And Hell”, en el que el grupo conjuga en casi siete minutos todo lo que vivía en ese entonces, luz y sombra, calidez y emoción, sentimiento y crudeza… “el mundo está lleno de reyes y reinas. Quienes enceguezcan sus ojos verán robados sus sueños. Es el cielo y el infierno! ” Sin duda, una de las canciones más logradas e imperecederas de todas las épocas. De manera inesperada y cuando pasaban a ser un dinosaurio olvidado, la banda redoblaba la apuesta y salvaba su trayectoria con una placa tan grande como maravillosa, propiedad del talento de los elegidos, transformando a Black Sabbath en uno de los pocos grupos en tener una segunda oportunidad y aprovecharla al máximo: gemas como “Mob Rules” y “Dehumanizer” (siguientes álbumes de estudio con Dio) lo confirmarían. Es el cielo y el infierno… en cualquier lugar, este estandarte se inscribe con letras de oro en la arena del rock. Imposible dejarlo pasar.

Calificación: 10/10

jueves, 26 de julio de 2007

BLACK SABBATH FEATURING TONY IOMMI "Seventh Star" (1986, Hard Rock)


Este disco es uno de mis diez preferidos de toda la historia del hard rock. Acá no hay heavy metal, pero sí muchísima melodía y riffs asperos pero que crean momentos musicales inigualables. Iommi iba a lanzar un disco solista por aquellos años, pero el sello lo fuerza a utilizar el nombre de Black Sabbath (Lejos está este disco de serlo pese a la calidad del mismo).

Para “Seventh Star” hay músicos de primer nivel: A la cabeza Eric Singer en batería... y Glenn Hughes en la voz. A mi entender el disco no hubiera sido igual sin esta asociación: Iommi/Hughes.

Los dos se complementan y potencian como un tándem perfectamente aceitado, conjurando momentos de baladas sublimes y levitantes (“No Stranger To Love”), rocks efectivos y solemnes como “In For The Kill” (Con un estribillo que se pega como sanguijuela sin ser “fiestero”) y la cadencia de “Danger Zone” y los guiños a Rainbow en “Turn To Stone” por sus violas con reminiscencias “Blackmoreanas”.

Los nueve son perfectos, aquí no hay nada que rellene. Es un laburo que.... ¡Me encanta!. Lo puedo escuchar de inicio a fin dos veces seguidas. Hay mucha vibración, climas muy emotivos y la banda instrumentalmente tira la casa por la ventana con su buen gusto y potencia.

Y pensar que me lo hicieron escuchar recién hace tres años atrás, lo que me vine perdiendo desde 1986. ¿El tema título?. Bien rítmico, marcado, con Singer pegándole como los dioses acompañado de coros majestuosos y teclados que resaltan texturas épicas.

Se dan el lujo de coquetear con el boogie en “Heart Like A Wheel” (Hughes y su garganta dan cátedra). Siguen tirando manteca al techo con pura pasión, adrenalina y feeling en “Angry Heart” (TEMAZO, con riffs de Iommi que te asesinan).

Altamente recomendable si te gusta un punto medio en el rock pesado, ni muy a las chapas ni muy meloso.

Un disco inolvidable.

Calificación: 10/10

sábado, 17 de febrero de 2007

BLACK SABBATH "Black Sabbath" (1970, Heavy Metal)


Mi inicio a Sabbath arrancó bastante más tarde de lo pensaba, allá por 1995, Musimundo se encontraba en pleno boom de importar cosas, y aparecieron casettes de Sabbath editados por Castle Records, al regaladísimo precio de 5 pesos. Aproveché la volada y me compré los primeros seis lanzamientos. Pese a la calidad de los temas el nivel del audio de los cassettes era regular y no me enganché 100% en aquel entonces si bien me gustó mucho. Pero la vida me daría revancha. Durante el 2005 me decidí de una vez a tener los ocho primeros álbumes COMO CORRESPONDE, léase con buen sonido, edición impecable y demás. Por ende me compré el Box Set que lanzó Warner en USA hace unos años el cual incluye TODOS los discos en estudio desde 1970 a 1978 en una edición de lujo (Hasta “Never Say Die!”), acompañado por un espectacular libro con un DVD. La presentación de la caja con una cruz grabada a relieve es increíble. Es sumamente dificil elegir un disco entre los primeros seis de Sabbath ya que todos ellos son imprescindibles para entender las raíces del metal más denso. No me caben dudas que estoy frente a músicos que han patentado este estilo y forma de sonar. Estuve meses pensando en uno, a la hora de seleccionar entre este álbum y “Paranoid”, “Master Of Reality”, “Vol 4”, “Sabbath Bloody Sabbath” o “Sabotage” me quedo con este bombástico, viscoso y experimental debut. Voy a hacer una excepción con el enfoque de las reviews e incluiré una muy breve biografía de la banda antes de hablar de este disco.... Allá por 1967 Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward tenían una banda de blues llamada “Polka Tulk” que luego pasaría a llamarse “Earth”, tocando incesantemente por los clubes de Birmingham, para 1969 “Earth” pasó a ser “Black Sabbath” (Un nombre inspirado en el film de terror de Boris Karloff). En enero de 1970 lanzan su primer single “Evil Woman” a través de una subsidiaria de Philips (Fontana), sin mayor repercusión en los charts. Pero llegó la revancha unos meses más tarde. Con sólo seiscientas libras de presupuesto graban este inolvidable debut en los estudios “Regent Sound” (En donde grabaron alguna vez The Beatles y The Rolling Stones), todo en sólo UN día y con una grabadora de sólo !Cuatro canales!. El disco se abre con uno de los más grandes temas de la historia del metal, el tenebroso “Black Sabbath”. El riff de Tony Iommi es perfecto, mete miedo con tanta tenebrosidad que transmite, lo acompañan macabras campanadas que le confieren más densidad al tema. Bill Ward es lento y tortuoso en su interpretación de batería, secundado por el macizo bajo de Geezer Butler. Junto a ellos Ozzy Osbourne logra crear climas oscurísimos con su garganta (de 01:10 a 02:19 es una sección esencial del rock en donde su voz brilla junto a la SG de Iommi y el lento ejecutar de Ward). En “The Wizard” Ozzy toca la armónica y el tema tiene decididos tintes bluseros. Tenemos otro riff memorable facturado por Iommi y Bill Ward vuelve a lucirse en su batería. Todo muy sencillo pero totalmente avasallador. Ni hablar del bajo de Butler, bien lleno y perfectamente audible en cada tema del disco. El breve instrumental “Wasp” nos deja en las puertas de “Behind the Wall Of Sleep”, en donde se advierten más variaciones de tempo y un mayor uso de recursos en la percusión, creando un blues pesadísimo y siniestro rico en pasajes instrumentales muy logrados. Uno de los momentos más inolvidables de este disco es que le precede a la descomunal exhibición de bajo interpretada en “Basically”, el enorme “N.I.B.” (Título puesto en honor a barba de Bill Ward... los músicos estaban muy consustanciados con las drogas), con otro riff que quedaría en la memoria de todo fan de la música metálica. Ozzy canta correctamente, con ese timbre tan especial que siempre lo caracterizó. El sólo de guitarra de Iommi es espectactular, y estamos hablando de un intérprete que supo sortear un serio accidente en sus dedos con tal de seguir tocando la guitarra. 


Estos músicos estaban empezando a crear un estilo propio sin saberlo (Como mencioné estaban totalmente pasados de drogas), acaso un blues muy pesado con partes jazzeras (En especial la base Butler/Ward), letras que trataban sobre lo oculto, y por sobretodo mucho sonido primal y denso. No apto para quienes buscaban algo fácilmente digerible. Y “Black Sabbath” desde la bruja que está (o no según la leyenda difundida) en la tapa intimida, es macabro. En “Wicked World” se le animan al jazz con cruces de blues tal como se puede apreciar especialmente en el primer minuto del tema. Ozzy adopta una vocalización más personal y los riffs de Iommi hipnotizan al desprevenido oyente, otro solo excelente que le guiña al jazz, se vuelven adictivos a medida que las audiciones se van repitiendo. El disco sigue con “Sleeping Village” con experimentaciones musicales variadas y exitosas en donde la densidad parece tomarse vacaciones para volver con todo. Solos que van y vienen, bases bien definidas en donde el bajo de Butler brilla. Riffs densos se corresponden con punteos filosos, Ward y Butler de 02:12 a 03:06 se ponen a jazzear con Iommi creando uno de los momentos más logrados a nivel creativo en esta placa a mi entender. Hay pasajes de guitarra que son lisa y llanamente colosales. El último tema “Evil Woman” es un cover que ya habían grabado como single (Ver más arriba), es más digerible si se quiere en comparación a los demás temas. Queda confirmado que la música de la “Bruja Negra” no es para cualquier oyente y requiere del mismo una cierta apertura en sus sentidos. En “Black Sabbath” estos cuatro jóvenes músicos dieron inicio a una seguidilla de discos que marcaría a fuego a toda una legión de futuros músicos. Imprescindible y esencial para entender las raíces más pesadas del género metálico.

Calificación: 10/10

BLACK SABBATH "Master Of Reality" (1971, Heavy Metal)



Me inicié tarde pero seguro con la Bruja Negra. Mi crecimiento con la música metálica fue gracias a Kiss, Iron Maiden y Judas Priest. Más que nada obedeció a una cuestión generacional ya que cuando era chico estas tres bandas estaban en un gran momento. Dificil es elegir uno entre todos los discos grabados con Ozzy durante los setenta, pero junto a “Black Sabbath” considero a “Master Of Reality” como mi segundo predilecto de la época 1970-1978. Yendo estrictamente al momento en que se grabó este disco, el grupo venía de sacar un segundo gran álbum “Paranoid”, el cual promocionaron con giras muy intensas que incluyeron Estados Unidos. En enero de 1971 entran a los Estudios Island de Londres con Rodger Bain de productor: la banda físicamente venía agotada por los “excesos” y fatiga de los tours. “Master Of Reality” fue y es otro excelente disco de Iommi y cía. Rápidamente alcanzó el puesto # 5 en los ránkings ingleses (Y #8 en el norteamericano). Musicalmente se aprecia un Sabbath más técnico, “volado” y desenvuelto tanto en las ejecuciones como en la faz compositiva. La lírica de cada tema es muy variada. ¿Riffs densos?. Tenemos el de “Sweat Leaf”, un tema que glorifica a la marihuana en su letra. Y si de porros hablamos... Se escucha una tos “procesada” en la introducción, algunos no conocen la “anécdota” que hay detrás. Tony Iommi tuvo un ataque fuerte de tos por el porro que estaba fumando y la cinta ya estaba grabando. El “momento” quedó inmortalizado de por vida. “After Forever” es uno de mis temas favoritos sonando más fresco y vital que su antecesor. Ozzy canta entusiastamente y Bill Ward da cátedra de base junto a Geezer Butler. Iommi tira un riff mejor que otro. La letra del tema les traería problemas con la Iglesia dado a ciertos pasajes controversiales en la misma (Con ciertas criticas a las instituciones religiosas y menciones del Papa siendo puesto “en el extremo de una soga”). “Embryo” es una suerte de instrumental celta breve que desemboca en el descomunal “Children Of The Grave”. Otro riff hiper-denso junto al ataque de la sección rítmica Bill/Geezer dan como producto el tema más oscuro del disco. Ward obtiene interesantes resultados percusivos y Butler manda su bajo bien al frente para llenar cualquier hueco vacío que pudiera quedar. Ozzy le canta a las generaciones futuras para que eviten desgracias a fin de no terminar siendo “Chicos de la tumba”.


Otro breve instrumental (“Orchid”) nos lleva directo al soberbio “Lord Of This World” un tema que amalgama lo más denso de Sabbath con efectos de la “Cannabis” en las ejecuciones de los músicos. ¡Que riffs “volados” y espectaculares que hay en este tema, y como se alternan con variaciones de ritmo “voladas”!. Uno se siente que va levitando mientras escucha esta joya del rock. A continuación llega la balada “Solitude” que nos da la bienvenida a otra obra maestra de riffs: el sublime “Into The Void”. Ozzy entona con un timbre más grave confiriéndole al tema un clima especial... indefinible... más “vuelo” nuevamente. Hago hincapié en la marihuana ya que fue crucial para que saliera “Master Of Reality” tal como lo conocemos, percibiéndose su presencia durante toda la grabación. ¡Hasta el primer tema es un claro tributo!. Con este disco Sabbath siguió patentando riffs que influenciarían a dos generaciones de músicos sumamente diferentes. De este disco hay temas versionados por Exhorder (En su álbum “The Law”), White Zombie y Corrosion Of Conformity (En el tributo a Sabbath). El tercer disco de Black Sabbath logró mantener el nivel de los dos anteriores. Algunos lo acusan de sonar menos denso pero yo no lo creo así. Acá hay mucha pesadez... y mucho porro. Otra obra maestra de la Bruja y van.

Calificación: 9/10