Tercer trabajo del quinteto de Florida con tapa del talentoso artista Dan Seagrave. Pero lo más logrado es eso ya que en el resto es un marcado retroceso en relación a sus dos excelentes discos anteriores "The Ten Commandments" y "Retribution". Hay varias cosas para comentar y bastante de ellas tuvieron una incidencia directa en el resultado final de este disco (Que muchos decimos "el tercer disco es tu consolidación"). Roadrunner venía recortando presupuestos a sus bandas - se estaba rajando del death metal tras contratar a casi toda banda que pidiera del estilo - lo cual limitaba las posibilidades que estas tenían de grabar decentemente. "Stillborn" sufre de una producción pobrísima que no llega a ser la de un demo pero sí muy rústica - con agudos recortados - guitarras tapadas por voz y batería que están más arriba, variaciones de producción misma entre temas (Ponganse a escuchar "The Way Of All Flesh" y luego sientan el cambio en "Dominion Of Terror"). Musicalmente el disco no es para nada un desastre pero los riffs no son tan memorables como los que supieron tener y Alex Márquez entre lo alto y raro que suena en la mezcla para colmo toca patrones de batería muy repetidos. Brett Hoffman (RIP) es otro que se ve desfavorecido es tal el desconcierto al mezclar este disco (Ni quiero saber quien fue) termina sonando como un grito seco perdiendo ese susurro siniestro de antes y uno constantemente a nivel sonido escucha algo incómodo... sin definición, temas decentes empantanados por todo lo que les estoy contando lo cual es una gran pena. Suffocation padeció lo mismo con su disco editado el mismo año por ende uno puede deducir lo de la poca billetera y no poder costear a Scott Burns/Morrisound para que tu disco suene infernal. Una pena, la banda lo supo y no es un disco que les guste a ellos. Escuchenlo de todos modos hay buen death metal pero cuando sacaste dos primeros discos tan fundamentales como los que sacaron ellos todo lo que representa "Stillborn" es una palabra: desilusión. Roadrunner lo hizo (Y se cargó luego a todas las que contrató echandolas casi a todas una por una salvo Deicide/Obituary), por suerte la banda editaría mejores discos de inmediato.
ACTUALMENTE operando en YouTube, el blog está parado. El link a YouTube lo tienen aquí abajo. Comentarios de CDs sobre mi colección personal de hard rock/AOR, heavy, thrash, death/black metal más otras reviews y algunos reportajes. Desde Septiembre de 2019 films preferidos. Por Martín Gasa Autor e idea: Martín Gasa
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martes, 11 de febrero de 2020
sábado, 2 de octubre de 2010
MALEVOLENT CREATION "Invidious Dominion" (2010, Death Metal)
Me parece que ya tenemos un disco de death metal del año porque igualar estos treinta y seis minutos de carnicería va a ser dificil a esta altura del 2010. Y para colmo hecho por una banda de la primera camada como este quinteto que, de Buffalo, emigró a Florida (Igual que Cannibal Corpse). "Invidious Dominion" es el ejemplo perfecto de lo que debería ser el death metal posta. Nada de melo-death, death melódico (Con todo respeto) ni modernosidades, acá todo es una patada en los huevos. La batería te azota, las violas están plagadas de riffs malvados y oscuros, cada tema no supera los cuatro minutos y parecen una sucesión de piñas de Mohammed Alí. La producción estuvo a cargo de Erik Rutan (¿El Scott Burns actual a nivel demanda de bandas?), pero los hizo sonar bien cruditos, si escucharon "Covenant" de Morbid Angel ese es el parámetro de sonido: crudo pero claro.

El CD debe ser escuchado de corrido, en este caso la voz de Brett Hoffmann es muy interesante ya que no es un gruñidor pero a su susurro le confiere un aire maligno que te hace temblar los huesos. El otro que se destaca en esta ocasión es el nuevo batero Gus Ríos, que literalmente castiga sin misericordia a la batería. Todos los temas son ira pura, pero "Compulsive Face Breaker" y "Born Again Hard" tienen un plus por sobre los otros diez. No hay mucho más para destacar, estos tipos son death metal de la vieja escuela y se despacharon con un disco mortal. El resto ya lo dije al comienzo de la review.
Calificación: 9/10
El CD debe ser escuchado de corrido, en este caso la voz de Brett Hoffmann es muy interesante ya que no es un gruñidor pero a su susurro le confiere un aire maligno que te hace temblar los huesos. El otro que se destaca en esta ocasión es el nuevo batero Gus Ríos, que literalmente castiga sin misericordia a la batería. Todos los temas son ira pura, pero "Compulsive Face Breaker" y "Born Again Hard" tienen un plus por sobre los otros diez. No hay mucho más para destacar, estos tipos son death metal de la vieja escuela y se despacharon con un disco mortal. El resto ya lo dije al comienzo de la review.
Calificación: 9/10
lunes, 18 de febrero de 2008
MALEVOLENT CREATION “Retribution” (1991, Death Metal)
Tras un gran debut con “The Ten Commandments” el quinteto de Ft. Lauderdale sufre algunos cambios en su formación. Ingresan Alex Marquez en la batería, y Rob Barrett en la guitarra. “Retribution” es un disco que no defrauda en absoluto y es cien por cien Malevolent Creation en lo que a sonido concierne.
Los climas pesadísimos apoyados en riffs recontradisonantes siguen estando allí, Brett Hoffmann frasea aún más tenebrosamente que en el pasado pero quién es la revelación de este trabajo es un monstruo tras los parches: Alex Márquez (Muy superior a Mark Simpson en todo). Los doble bombos y blast beats que se escuchan en los treinta y cinco minutos del disco pegan en donde más duele y el hombre parece tener brazos para pegarle a cada plato, tom, lo que venga. El resultado arroja temas muy parejos, hay mucha velocidad (“Systematic Execution”), temas cortos muy asesinos (“Monster” con 02:40 minutos furiosos) y riffs que se te incrustan por sus tonos gravísimos (“Iced”) e invitados de renombre que meten sólos de guitarra (El sólo final de “Coronation Of Our Domain” está ejecutado por James Murphy de 04:35 en adelante y se nota... ni hablar del inicio del tema con Márquez y sus bombos).

Sin llegar a tener cierto vértigo e impacto que sí poseía “The Ten Commandments”, “Retribution” tiene mucha mejor producción, Scott Burns les ajustó más las cosas en el estudio y en el balance final. El resultado es una banda un poco más técnica pero muy brutal, los nueve tracks sin excepción son una bomba de death metal norteamericano, en este caso basamentados más en la bata y en esas violas tan graves.
A animarse que serán retribuídos con mucha brutalidad.
Calificación: 7.5/10
Los climas pesadísimos apoyados en riffs recontradisonantes siguen estando allí, Brett Hoffmann frasea aún más tenebrosamente que en el pasado pero quién es la revelación de este trabajo es un monstruo tras los parches: Alex Márquez (Muy superior a Mark Simpson en todo). Los doble bombos y blast beats que se escuchan en los treinta y cinco minutos del disco pegan en donde más duele y el hombre parece tener brazos para pegarle a cada plato, tom, lo que venga. El resultado arroja temas muy parejos, hay mucha velocidad (“Systematic Execution”), temas cortos muy asesinos (“Monster” con 02:40 minutos furiosos) y riffs que se te incrustan por sus tonos gravísimos (“Iced”) e invitados de renombre que meten sólos de guitarra (El sólo final de “Coronation Of Our Domain” está ejecutado por James Murphy de 04:35 en adelante y se nota... ni hablar del inicio del tema con Márquez y sus bombos).
Sin llegar a tener cierto vértigo e impacto que sí poseía “The Ten Commandments”, “Retribution” tiene mucha mejor producción, Scott Burns les ajustó más las cosas en el estudio y en el balance final. El resultado es una banda un poco más técnica pero muy brutal, los nueve tracks sin excepción son una bomba de death metal norteamericano, en este caso basamentados más en la bata y en esas violas tan graves.
A animarse que serán retribuídos con mucha brutalidad.
Calificación: 7.5/10
viernes, 1 de febrero de 2008
MALEVOLENT CREATION “The Ten Commandments” (1991, Death Metal)

Este CD fue uno de los debuts de grupos de death metal norteamericano que más me ha gustado de todos los que he escuchado. Si bien mi inicio a la banda fue con su segundo CD “Retribution” allá por 1995 (Del cual ya hablaré aquí), al año compré este primer disco CD - creo - en Jackflash.
Es necesario nuevamente destacar aquellos años: el death metal estaba terminando de explotar en los Estados Unidos y luego de las bandas más emblemáticas (Death, Morbid Angel, Obituary y Deicide) se venía una “segunda camada” que tenía lo suyo (Otras bandas serían Immolation, Suffocation, Monstrosity, siempre hablando de ese país). Malevolent Creation se enrola dentro de esa oleada, y recuerdo como los lectores de revistas como “Metal Maniacs” venían avisando de que esta banda en los correos de lectores antes de que se lanzara el debut (Oriunda de Ft. Lauderdale, Florida, una ciudad llena de veleros, lujo, y hermosas playas, a 35 millas de Miami).
En lo musical los tipos no perdonan y son contundentes. Apoyados en una excelente producción (Otra obra maestra de Scott Burns y van), Malevolent Creation tiene un distintivo: su sonido es death metal norteamericano con mucho doble bombo del batero Mark Simpson, riffs bien graves/taladrantes (Las violas de Phil Fasciana y Jeff Juszkiewicz) y un vocalista “no podrido” como Brett Hoffmann. Su voz raspa sin guturar y las letras son casi narradas, haciéndose más entendibles en inglés a comparación de otras colegas.
Es dificil destacar un tema (El disco es ideal para escuchar de corrido, tiene mucha energía y agresión), luego de la intro – otro tic de toda esa camada – hay tanta velocidad, como tiempos medios, cortes, y violas (Sumamente graves en su tonalidad y bien disonantes, con algo del sonido de Sepultura en “Arise”) que te impactan de lleno en la cabeza. El batero es impresionante, escuchar ese doble bombo repiqueteando sin parar es hasta casi adictivo. Sólo mencionaré dos temas ya que los demás son muy buenos y parejos: “Sacrificial Annihilation”, la banda pone el pié en el acelerador, las violas adoptan unos riffs muy bestiales de cinco notas disonantes aproximadamente (Y hasta el bajo dice presente) y la sección que va de 02:02 a 02:23 se suma la batería y se logra el momento más aplastante de la placa. Y no se puede dejar de mencionar el tema título que cierra la placa a toda violencia, machaques furiosos se entrecruzan con más velocidad, el oyente hasta queda con ganas de más luego de casi 38 minutos de vendaval.
“The Ten Commandments” aplasta por el conjunto, no por las individualidades. Y esta frase se aplica a la banda, no hay músicos que sobresalgan mucho por sobre los otros (Si hay un vocalista particular y un batero más que interesante). Si no los escuchastes y te va el death metal de aquel entonces, hacelo ya. Son nueve temas – diez con la intro – que te mandan el cuerpo contra la pared de la habitación. Demoledor debut de una banda que ya amenazaba con más.
Calificación: 8/10
Es necesario nuevamente destacar aquellos años: el death metal estaba terminando de explotar en los Estados Unidos y luego de las bandas más emblemáticas (Death, Morbid Angel, Obituary y Deicide) se venía una “segunda camada” que tenía lo suyo (Otras bandas serían Immolation, Suffocation, Monstrosity, siempre hablando de ese país). Malevolent Creation se enrola dentro de esa oleada, y recuerdo como los lectores de revistas como “Metal Maniacs” venían avisando de que esta banda en los correos de lectores antes de que se lanzara el debut (Oriunda de Ft. Lauderdale, Florida, una ciudad llena de veleros, lujo, y hermosas playas, a 35 millas de Miami).
En lo musical los tipos no perdonan y son contundentes. Apoyados en una excelente producción (Otra obra maestra de Scott Burns y van), Malevolent Creation tiene un distintivo: su sonido es death metal norteamericano con mucho doble bombo del batero Mark Simpson, riffs bien graves/taladrantes (Las violas de Phil Fasciana y Jeff Juszkiewicz) y un vocalista “no podrido” como Brett Hoffmann. Su voz raspa sin guturar y las letras son casi narradas, haciéndose más entendibles en inglés a comparación de otras colegas.
Es dificil destacar un tema (El disco es ideal para escuchar de corrido, tiene mucha energía y agresión), luego de la intro – otro tic de toda esa camada – hay tanta velocidad, como tiempos medios, cortes, y violas (Sumamente graves en su tonalidad y bien disonantes, con algo del sonido de Sepultura en “Arise”) que te impactan de lleno en la cabeza. El batero es impresionante, escuchar ese doble bombo repiqueteando sin parar es hasta casi adictivo. Sólo mencionaré dos temas ya que los demás son muy buenos y parejos: “Sacrificial Annihilation”, la banda pone el pié en el acelerador, las violas adoptan unos riffs muy bestiales de cinco notas disonantes aproximadamente (Y hasta el bajo dice presente) y la sección que va de 02:02 a 02:23 se suma la batería y se logra el momento más aplastante de la placa. Y no se puede dejar de mencionar el tema título que cierra la placa a toda violencia, machaques furiosos se entrecruzan con más velocidad, el oyente hasta queda con ganas de más luego de casi 38 minutos de vendaval.
“The Ten Commandments” aplasta por el conjunto, no por las individualidades. Y esta frase se aplica a la banda, no hay músicos que sobresalgan mucho por sobre los otros (Si hay un vocalista particular y un batero más que interesante). Si no los escuchastes y te va el death metal de aquel entonces, hacelo ya. Son nueve temas – diez con la intro – que te mandan el cuerpo contra la pared de la habitación. Demoledor debut de una banda que ya amenazaba con más.
Calificación: 8/10
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