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viernes, 18 de enero de 2008

WHIPLASH "Insult To Injury" (1989, Thrash/Heavy Metal)


Merced a este tercer disco de Tony Portaro y cía me inicié a Whiplash. Andaba revolviendo cassettes importados en Excalibur allá por 1998 y lo compré sin escucharlo (¿Se sigue haciendo eso hoy en día?), pero muy al tanto de los buenos comentarios que había recibido el disco por parte de cierta prensa especializada.

Para el 2005 me compré en CD la reedición que lanzó el sello holandés Displeased Records. “Insult To Injury” es un disco muy “subjetivo”, dependerá de cada uno si le agrada si se escucha lo que la banda había grabado antes. Respecto a los dos primeros (y muy agresivos) discos, el grupo sufre cambios de integrantes: se va el baterista T. J. Scaglione – llegó a estar un rato en Slayer – e ingresa en su lugar Joe Cangelosi (Quién luego recalaría en Kreator), y Tony Portaro decide delegar la voz en un vocalista llamado Glenn Hansen para concentrarse de lleno en las seis cuerdas. Esta última incorporación sería crucial para el cambio musical que representa este CD, en donde la agrupación pasa de ser un trío a un cuarteto.

¿Cambios en lo musical?: Si y muy notorios, a la cabeza la voz. Portaro rugía a toda furia en los antecesores “Power And Pain” y “Ticket To Mayhem”, en cambio Glenn Hansen canta y lo hace realmente muy bien. Recuerda bastante a Mike Howe (Ex Metal Church), la banda en lo musical se aproxima casualmente al quinteto de Seattle pero con más machaque de guitarra y cortes de rítmo. Por ende muchos viejos fans vomitaron al escuchar este trabajo y otros como yo lo celebraron, de ahí a la subjetividad que mencioné antes: a algunos les gustará mucho y otros lo desecharán de inmediato (No creo que haya grises en la opción).

La guitarra de Portaro lidera todo secundada de una sólida sección rítmica (Bono/Cangelosi) que rdespliega y resuelve cortes y breaks con total destreza. Hansen logra dotar de mucha más melodía a la propuesta con buen manejo de agudos y otro tipo de energía/agresión a los tracks. Así tenemos momentos potentes y vibrantes como el tema título (De lo mejorcito del lote), “Hiroshima”, “Witness To The Terror” y “Pistolwhipped”. Hasta incluyen un instrumental titulado “Ticket To Mayhem” (Como el título de su segundo disco), rico en variantes y con un machaque de guitarra a partir de 03:10 muy logrado.

¿Un defecto del disco?. Si. Hay temas que son un tanto parecidos en el “tono” y riffs de guitarra, si bien hay gancho, energía y el disco no es para nada despreciable, se advierte el mismo problema que tuvo Atrophy en “Socialized Hate” (Leer review en este mismo blog). Un claro ejemplo de ello es el track “Battlescars” (Lo más flojo y un tema totalmente de relleno). Si bien el thrash es un estilo con limites bien establecidos, muchas violas de Portaro suenan excesivamente similares a medida que pasan los temas. Pero allí aparece la voz de Hansen para subir la cotización de cada tema, y de no haber estado el otra hubiera sido la historia.

“Insult To Injury” pese a sus puntos bajos es un muy buen trabajo, en donde se incorporan influencias de heavy metal europeo con un thrash más dosificado y elaborado.

Para los amantes del viejo Whiplash, en la reedición se incluyen seis temas crudísimos y en vivo en el CBGB de Nueva York que harán lagrimear mal a los que les iba más ese estilo.

Calificación: 8.5/10

miércoles, 21 de febrero de 2007

WHIPLASH “Power And Pain” (1986, Thrash Metal)

Whiplash era un trio de thrash metal con base en Nueva York, con una particularidad extramusical: los músicos tenían el mismo nombre de pila y apellidos italianos (Portaro, Bono y Scaglione). Los pesqué en plena epoca de grabarme casetitos de los vinilos que traía la extinta disquería Excalibur a fines de los ochenta. “Power And Pain” es su disco debut y al escucharlo hay una palabra que lo define categóricamente: CRUDEZA. Acá todo es lanzado contra la pared con muchas ganas de sonar bien furiosos y sucios sin preocuparse mayormente por una producción prolija, pero si en sonar bien “sacados”.

El resultado es demoledor, lo ponés a todo volumen y se rompen los vidrios. “Stagedive” te pasa por arriba como un tornado con sus guitarras caóticas (A cargo de Tony Portaro que también vocaliza), el riff de “Last Man Alive” es medio metalero tradicional pero allí está la voz de Portaro (Muy similar a la de Tom Araya de los primeros discos) para poner la dosis de ferocidad correspondiente. T. J. Scaglione castiga a su batería y Tony Bono (R.I.P.) lo secunda con su bajo.

Los temas casi no pasan los cuatro minutos, ni lo precisan. La intención es demoler, sonar seco/sucio y meter un palazo tras otro como se aprecia en el tema “Messages In Blood”. Obviamente este es un disco debut en donde hay una intención clara y ya explicada arriba: los tres músicos vomitan un track tras otro asemejándose a un volcán en erupción. Nada de ejecuciones virtuosas, solos elaborados y cortes de rítmo logrados. 100% caña dirían los gallegos.

Así se suceden bombazos acelerados como “War Monger”, el riff esquizoide de “Power Thrashing Death”, la agresividad fulminante de “Spit On Your Grave”, y mi favorito de todo el disco: “Nailed To The Cross” con su riff rasposo y hasta ganchero mientras Portaro se saca la laringe por la boca en el chorus, cerrándose el tema con el sonido de un martillo dando en la cabeza de un clavo.

“Power And Pain” es thrash clásico al 100%. Crudo, violento, sacado y sin pensarlo mucho en el buen sentido. Vale la pena escuchar discos así para ubicarse en el sonido distintivo del thrash más radical.

Calificación: 8/10