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martes, 9 de septiembre de 2014

DARK ANGEL "Live Scars" (1989)


"Live Scars" es un disco en vivo que marca el fin de la gira norteamericana (Muy accidentada por cierto, peleas con la banda telonera Death que dejo y volvió tres veces ese tour por peleas con los tipos, arrestos, choques del micro de gira, problemas con la ley con miembros de la banda/roadies durante el tour) de "Leave Scars", disco que reseñé antes de este. Grabado en el Country Club de Reseda (En las "afueras" de Los Angeles) refleja 100% lo que es esta banda en vivo. Con buen sonido, crudo pero certero y ya con Brett Eriksen (Ex-Viking) reemplazando a Jim Durkin en la viola (Se dice que abandonó la banda en medio de esta gira sin decir nada, como quién se va de su casa sin que lo echen) los tipos martillan a puro thrash con siete temas propios y un cover de la banda punk Fear ("I Don't Care About You") que cierra la faena. Tremendas versiones de "The Burning Of Sodom" y otras en donde participa la audiencia de los coros (Debidamente mencionados en el booklet como "La Fila delantera del Country Club: Coros") gracias a la interacción que siempre tuvo Ron Rinehart con el público. Gene Hoglan como siempre le da a la batería como un artillero, y Brett Eriksen se revela como un violero con sólos más logrados que el desertor (?) Durkin. Un buen testimonio en vivo, no se nota mucho maquillaje aunque para escucharlo hoy en día en una época donde YouTube y los lanzamientos en DVD mandan, lo recomendaría sólamente si sos fan del Angel Negro.

Calificación: 8/10

jueves, 4 de septiembre de 2014

DARK ANGEL "Leave Scars" (1989)


"Darkness Descends" fue una bomba atómica que hizo explotar el thrash metal al mejor estilo "Reign In Blood". Pero mientras Slayer era reconocido, Dark Angel seguía en las segundas ligas por esas cosas inexplicables de la vida. Para este disco se va el vocalista Don Doty e ingresa el Gordo Ron Rinehart. Cincuenta y cinco minutos de thrash sucio, riffs sin melodía pero con una disonancia infernal con Gene Hoglan cascando a la bata sin respiro, "Leave Scars" es otra exhibición thrasher bien "podrida" (Termino que usabamos antes en los ochentas para definir a estas bandas cuando iba a las disquerías especializadas). A veces los tipos extienden la duración de los temas para que el golpe duela más (El tema título, "Older Than Time Itself" y "The Death Of Innocence") en otros van más a medio tiempo y hasta logran un semi gancho ("Never To Rise Again"). Rinehart es bastante aspero en la voz y frasea a mil pero el mérito es que se entiende lo que dice. Las violas de Meyer/Durkin tiran esos sólos de ladilla (A lo Slayer) y constantes riffs sucios/fangosos. La perla de este disco es "Cauterization" un instrumental demoledor que en sus casi ocho minutos te pasea por distintos matices de violencia. Dos puntos que no me gustan del disco y restan puntos, el primero la producción (Hubo mejores resultados en "Darkness..."), que corrió por cuenta de la banda junto a un tal Michael Monarch, arroja un poco de falta de ganancia en las violas, menos nítidez y una mezcla que pudo haber sido mejor. Y por último el INNECESARIO cover de Led Zeppelin a mitad de la placa.... literalmente destrozan "Immigrant Song" musical y vocalmente. Si no escuchaste el original ni vas a reconocerlo de hecho. Nuclear Assault versionó con éxito a Page y Cía, idem Toxik, así que realmente nunca disfruté de este "homenaje". "Leave Scars" como dice su título te deja cicatrices con tanto ataque sonoro y es un disco de transición para la evolución que el quinteto de Los Angeles evidenciaría en el siguiente, su último disco en estudio, el cual ya fue revisionado aquí. Excelente el arte de tapa, acaso el mejor de los tipos en su discografía.

Calificación: 7.5/10

jueves, 2 de abril de 2009

DARK ANGEL "We Have Arrived" (1985, Thrash Metal)


Primer disco de una banda fundamental en el thrash. En este caso el remasterizado por fortuna mantiene el sonido sucio pero potencia un tanto las guitarras (En el original sonaban con menos "cuerpo" y la voz de Don Doty). Lo que debe haber sido este disco para aquellos años, los tipos arribaron con siete bombazos. Desde ya escuchandolo hoy en día uno concluye que la influencia del primer Slayer fue marcada, algo del viejo Metallica (Tema Titulo), y si bien iban rápido, las RPM al taco las alcanzarían (Junto con un momento más inspirado) con su predecesor "Darkness Descends"

Entretanto "We Have Arrived" es puro thrash, Gene Hoglan está en estado primal y ya destrozaba parches, la dupla de violas Meyer/Durkin ya amenazaba y concretaba con riffs muy lastimosos, y Don Doty como lo hacía el viejo Tom Araya usaba una voz enojada pero con alaridos (Ej: "Merciless Death"). Si debo elegir un tema, el más redondo, el que amalgama agresión, potencia y gancho es el "Welcome To The Slaughterhouse"


Si no escucharon este CLASICO, haganlo, pero notarán que la banda disco a disco fue volviendose más palera a diferencia del descomunal ultimo disco de 246 riffs "Time Does Not Heal"

Acá no hay 246: hay pocos, corrosivos, efectivos, y se veía venir que era una banda que se iba a centrar en velocidad+agresión+masacrar oidos.

Y llegaron nomás. Gracias sello Franchute Axe Killer por satisfacernos a nos, los melómanos.

Calificación: 7.5/10

sábado, 3 de marzo de 2007

DARK ANGEL "Darkness Descends" (1986, Thrash Metal)


Esta fue una de las primeras bandas de thrash que escuché estando en la vieja disquería Excalibur allá por el año 1988: debo decir que en ese momento me parecieron INESCUCHABLES. Años después ya bien curtido con el thrash extremo les dí en 1991 una segunda oportunidad copiandome a casette el CD. Cuando en 1999 Century Media relanzó buena parte del catálogo de Combat en CD lo compré en JackFlash.

Dark Angel fue una banda oriunda de Los Angeles que surgió a mediados de los ochenta. Con un correcto debut “We Have Arrived” pegarían el batacazo entre los thrashers más podridos con este disco. ¿La clave?. Aceleraron frenéticamente los tempos y la extensión de cada tema logrando machaques fulminantes, solos frenéticos, climas caóticos y voces muy desgarradas. El tema título tiene una intro con mucho doble bombo (De 0:00 a 01:35) la cual desemboca en una turbulencia de riffs secos a mid tempo.

Segundos después... ¡Se desata la velocidad pura y el caos total!. ¡Thrash bien “podrido”! (Termino que se usaba en los 80’s para describir al thrash de Possessed, Kreator, Destruction, etc...). Los violeros Jim Durkin y Eric Meyer no solo masacran con los riffs crudos, tiran un solo más hiriente que otro. Gene Hoglan dificilmente baje el pie del acelerador (y del doble bombo) en casi todo el disco. “The Burning Of Sodom” sacude por su ferocidad. La batería nuevamente taladra a 2000 km/h y Don Doty vocifera a la par. Las violas con crudísimas, apocalípticas y desenfrenadas. Hay un mid tempo breve con machaque pero los tipos vuelven rápidamente al descontrol.

En "Hunger Of The Undead” nos encontramos con otro track largo y dificil de digerir. Ya los oídos empiezan a sangrar en serio.... El cuarto tema es un viejo conocido: la regrabación de un tema del primer LP “Merciless Death” que es un poco más desacelerado que sus tres antecesores... ¿Más tracks extensos, abrasivos y destroza tímpanos?. “Death Is Certain (Life Is Not)” arranca con una intro de bata de Hoglan y vuelven a su rítmo devastador con riffs bien hirientes logrando un tema sumamente al mango y taladrante, en luego de un duelo de solos entre Meyer/Durkin ambos se mandan una breve sección de gemelas devastadoras (La sección que va de 03:03 a 03:12).

En “Dark Prophecies” bajan bastante las revoluciones pero no la agresividad. El tema (para variar) pasa los ocho minutos y taladra con riffs más hirientes que preponderan sobre el machaque de Hoglan. De 05:14 a 06:50 queda muy claro que las violas agreden sin parar.

Se cierra el disco con el potentísimo “Perish In Flames” el cual tiene una intro muy cruda (De 0:00 a 0:35), el resto es palo y al bolsa rematado con el final aniquilador a toda potencia (De 04 25: a 04:51).

“Darkness Descends” es un álbum LLENO de riffs oscuros, palazos despiadados de batería y climas muy crudos/violentos. No busquen variedad músical con estos tipos. La lograrían dos álbumes después, en “Time Does Not Heal” (Ya hay un review de este disco más abajo). ¿Quieren hacer putear a sus vecinos?. Este disco es para ustedes.

Calificación: 8/10

EDIT 2022: Mierda, esto es un 10/10 disco que mejora infernalmente con el tiempo y me gusta más que "Reign in Blood" como comentó alguien abajo

DARK ANGEL "Time Does Not Heal" (1991, Thrash Metal)


“Advertencia: Este disco contiene 246 riffs”. Eso me llamó la atención cuando busqué información en una pagina de thrash metal especializada allá por marzo de 2004. Por esas cosas de la vida me había comprado y escuchado todos sus discos anteriores, pero este justo no. Nos ha pasado a todos y nos seguirá ocurriendo: esto de descubrir un disco o bandas varios años después que editaron algo.

Mi inicio a Dark Angel se dió con “Darkness Descends” en 1992, gracias a un cassete grabado de vinilo que compré en la antigua disquería “Excalibur”. Luego con la llegada del p2p y programas para compartir/bajar discos logré escuchar “Time Does Not Heal”. A la segunda oída encargué de inmediato la reedición que lanzó Century Media en una disquería especializada de la calle Lavalle.

Este fue el último disco de Dark Angel y por lejos el mejor musicalmente. En “Darkness Descends” todo era riffs y velocidad frenética sin parar (pero sin parar en serio, Hoglan le daba al snare 5 minutos seguidos), voces “susurradas” y solos que destrozaban el sistema nervioso central. “Leave Scars” fue una decepción absoluta, riffs disonantes sin nada de otro mundo y con mucha menos velocidad e impacto que su antecesor. Y para colmo se incluía un impresentable y vomitivo cover de “Inmigrant Song” de Led Zeppelin.

“Time Does Not Heal” dura 60 minutos y tiene 9 temas (muy largos casi todos ellos). La producción de Terry Date (OverKill, Metal Church) es excelente, y por vez primera se puede apreciar claramente cada instrumento gracias a la mezcla. Ron Rinehart intenta meter lineas melódicas con éxito a sus vocalizaciones thrashers, modulando mejor.

Los guitarristas Eric Meyer y Brett Eriksen (Ex Viking) son las figuras que se destacan dado al festival de riffs dado en el disco. Aceleran, frenan, cortan, serruchan, esto es una maravilla y un disco imprescindible para fans del thrash metal más trabado. El tema título abre la placa con todos los ingredientes expuestos anteriormente, incluyendo una breve introducción de guitarra acústica alternada con otra eléctrica. El baterista Gene Hoglan ya no corre más contra la velocidad de la luz y se luce con su técnica de batería con breaks y cambios de tempo.

“Pain’s Invention, Madness” tiene bastante del Metallica de “And Justice For All...”, pero también contiene muy buenas vocalizaciones de Rinehart (¡Que por momentos intenta asemejarse a una suerte de Bruce Dickinson mucho más grave!). “The New Priesthood” es uno de los más destacados, no sólo por su letra

“La historia te muestra...
Las preguntas que no se han podido contestar...
Grandes interrogantes de la vida...
Son sólo obstaculos para nosotros...
Tenemos solo respuestas...
Que el hombre de Dios no puede justificar...”

Asimismo, provoca una sobredosis de riffs uno atrás de otro con distintos matices mientras la banda suena a pleno.

Otra vez el vocalista en cuestión trata de salir de su rango thrasher característico sin perder la esencia. El tema es largo pero uno no tiene ganas ni de poner stop en el equipo o en hacer otra cosa que seguir escuchando. Los demás temas revisten similares características, con muchísimo impacto, ganas, y la banda en su punto más alto.

No voy a hablar a fondo de “Psychosexuality”, ni de los sublimes riffs de todos los formatos imaginables (se repiten uno tras otro, ya dije cuantos hay en todo el disco al inicio), cortes, machaques y buenas voces de thrash que hay en “An ancient Inherited Shame”, “Trauma And Catharsis” y “Sensory Depravation”.

Si hay que destacar un tema, es el que cierra esta joya. “A Subtle Induction” vuelve a la velocidad que tenían en los tiempos de “Darkness Descends” pero conservando la evolución que demostraron en los otros ocho temas. El tema es más corto de la placa, siendo su final tan brillante como caótico, parece que te va a explotar la cabeza con la furia con la que descargan todo los músicos. A los pocos meses, la banda se separaba.

Este disco los encontró en su mejor momento musical, aunque para los amantes del género el clásico de ellos sea “Darkness Descends”. Fans del Metallica de “And Justice For All” o del Heathen de “Victims Of Deception”, no pueden pasar por alto este talismán. 246 riffs!

Calificación: 10/10