domingo, 25 de febrero de 2007

CELTIC FROST "To Mega Therion" (1985, Thrash Metal)



Tenía 18 años y me encontraba cursando primer año de la facultad, con un compañero intercambiabamos cintas de bandas metálicas. En medio de cintas que iban y venían incesantemente un día me trajo “To Mega Therion” y mi vida cambió a partir de ese momento. Solo contemplar el arte de tapa (Ver arriba... las explicaciones sobran) era realmente fuerte, como todo lo que hace el pintor/ilustrador H. R. Giger. Celtic Frost sorprendió a la escena musical metálica no solo por el país de procedencia (Suiza, lo más cercano como antecedente era Krokus) sino por su oscurísimo y denso disco debut: “Morbid Tales”. En él se advertían influencias muy bien escondidas de Venom, Motorhead y algunos elementos del punk. Luego editarían un EP titulado “The Emperor’s Return” en donde ya la cosa se veía venir. Con “To Mega Therion” la banda llega a un pico muy alto siguiendo la misma receta que en “Morbid Tales” y el EP ya mencionado

El resultado es un sonido mucho más compacto, preciso, contundente y “negro”. Cada riff, corte, machaque, golpe de bombo, coro femenino (Fueron los primeros en incluir esto en todo el metal extremo), todo pero absolutamente todo en cada track es un electroshock al sistema nervioso central del oyente, una bofetada en la cara, la blasfemia pura hecha placa. El disco se inicia con una de las intros instrumentales que más miedo me ha dado en la vida (Ideal para escuchar en la más absoluta oscuridad, o en un campamento), la guitarra de Tom Warrior es acompañada con arreglos clásicos de Dominic Steiner que se fusionan con trompetas francesas dando a luz una suerte de pompa fúnebre llamada “Innocence And Wrath”.

Acaso el sonido de guitarra obtenido por Warrior en “To Mega Therion” sea el pilar en donde se apoya la propuesta de la banda: sus riffs son hiperdistorsionados, sanguinarios, asesinos, filosos y lastiman a los oídos (Por momento se asemeja a una licuadora) haciendo que uno clame por más en lugar de taparselos. En el aspecto vocal suena parecido a Cronos (Venom) pero más macabro.

“The Usurper” molesta, irrita, ofende los sentidos sin misericordia pese a que en el bridge se cuele algun coro de soprano (Claudia-Maria Mokri). Reed St. Mark parece un artillero que le dá a la batería sin respiro, secundado por el bajo de Martin Ain (En la mayoría de tracks grabó Dominic Steiner ya que Ain iba y venía en esas semanas dado a diferencias personales durante la grabación) y los violazos ya mencionados de Warrior. “Jewel Throne” es otra estocada al tímpano con riffs y breaks de tempo letales. A partir del descontrol que arranca de 01:48 hasta casi el fin del tema uno escucha el caos hecho música. Voces infernales de Warrior, machaque frenético de la sección rítmica de St. Mark/Ain, dan ganas de subir el volumen del equipo para que este escupa fuego. El sonido en todo el disco es nitido y macizo, lo cual resalta aún más el clima tenebroso que se percibe en los 10 temas que componen el mismo. “Dawn Of Meggido” es un tema doom, pesadísimo, creando un clima de asfixia, angustia, densidad y opresión, los arreglos orquestales sumamente logrados hacen sentir a uno dentro de cualquier cuento de H. P. Lovecraft. En su letra Warrior clama:

Humillado en forma humana...
Tenemos que morir para renacer...
Esperando el Juicio Final...
Temas de Carne...
Esclavos de la lujuria...
La cruz ya ha fracasado....

El mejor tema del disco es “Circle Of The Tyrants”, sintetizando en forma magistral lo que Celtic Frost puso en juego en todos los temas. Riffs destroza-neuronas, la batería va desde el mid-tempo hacia la velocidad más pura, la soprano alcanzando notas de tinte oscuro. En su letra Warrior vocifera...

Luego de terminada la batalla...
Las arenas han absorbido la sangre...
Todo aquello que quedó...
Es la amargura de la desilusión...
¡Círculo de los Tiranos!

Sigue la devastación con una seguidilla de descargas con las mismas carácterísticas (“(Beyond The) North Winds” y “Fainted Eyes”).


Luego del instrumental “Tears In a Prophet’s Dream” viene uno de los temas más logrados del disco: “Necromantical Screams”, acaso en donde se luce más la soprano sin sacrificar un gramo de pesadilla en el mismo. Una banda esencial en el rock más extremo, aquel que dio a luz a todo el death metal sueco (Desde Entombed, Obituary a los actuales Opeth hicieron covers de la banda) y esparció su peste en todo el death/black metal en general. “To Mega Therion” es una oda a la distorsión, oscuridad y los climas más siniestros que puede percibir un ser humano.

Calificación: 9/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario